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Merkel denuncia la xenofobia mientras los conflictos de la UE recaen sobre los inmigrantes.

La canciller Angela Merkel ha pedido que los estados de la Unión Europea adopten una posición uniforme en la crisis de la inmigración del bloque e insta a los alemanes a que rechacen la xenofobia, mientras algunos miembros amenazan con cerrar sus fronteras.

Austria y Hungría han hecho un redondeo con los inmigrantes y las personas sospechosas de ser traficantes, mientras que los oficiales han detenido un tren en dirección a Múnich con unos 300 refugiados en las fronteras de los dos países, según ha informado el servicio de noticias APA. En la República Checa y Eslovaquia, algunos líderes políticos han dicho que van a defender sus fronteras, lo que se suma a la creciente urgencia entre los países de la UE para tratar de controlar la marea de personas que llegan de África y Oriente Medio.

La crisis ha ido en aumento este mes después de que la policía austriaca descubriera un camión con los cuerpos de 71 emigrantes cerca de su frontera con Hungría, y un elevado número de personas ahogadas cuando sus botes se volcaron en la costa de Libia la semana pasada. Mientras Alemania se prepara para recibir al menos 800.000 inmigrantes este año, otros países europeos se han resistido diciendo que no están preparados para alojar a musulmanes. Angela Merkel dijo a los reporteros en Berlín:

«Si Europa fracasa en este asunto de los refugiados, su estrecha asociación con los derechos de los ciudadanos amenaza con venirse abajo. Europa como conjunto tiene que avanzar en este tema. La situación actual no es nada satisfactoria».

El derecho de asilo es una de las «bases» de la constitución alemana, y el gobierno formará un paquete «completo» para abordar el problema el 24 de septiembre, ha dicho Merkel.

«Cuánto odio»

Merkel ha dicho después de las violentas protestas en contra de la inmigración de este mes:

«Lo que me afecta es que haya tanto odio y semejante ambiente en este país. No puede haber excusas para esto».

En una visita a Calais, un puerto francés donde alrededor de 3.500 inmigrantes están acampados mientras esperan cruzar al Reino Unido, el primer ministro francés Manuel Valls ha pedido a los estados de la UE que se compartan mejor la carga de aceptar a quienes buscan asilo. Ha añadido que hay que distinguir entre quienes buscan asilo y los «inmigrantes económicos», que tienen que volver a sus casas.

«Todas las personas que llegan, ya sea en busca de asilo o de oportunidades económicas, merecen ser tratadas con dignidad», ha comentado Valls durante su visita. «Pero tenemos que ser firmes contra la inmigración ilegal, que podemos confundir con quienes buscan asilo».

Valls también ha anunciado la construcción de un refugio con 1.500 camas para inmigrantes en Calais, una decisión que ha sido criticada por el Frente Nacional contra la inmigración, que ha dicho que eso animaría a que vinieran más inmigrantes. En 2002, el gobierno francés cerró un refugio anterior cerca de la ciudad.

Vallas

En Eslovaquia, cuya vecina Hungría ha levantado una valla con alambre de cuchillas en su frontera sur con Serbia, el primer ministro Robert Fico ha dicho que su país va a ayudar a quienes necesiten protección, pero que el 95% eran «inmigrantes económicos». Añadió que la UE necesitaba presionar a los países que están fuera de la zona Schengen sin visado del bloque para detener el flujo.

«No vamos a apoyar esta insensatez de recibir con los brazos totalmente abiertos y acoger a todo el mundo ya sean inmigrantes económicos o no», ha dicho Fico en Bratislava. «El gobierno va a proteger los intereses de la República Eslovaca», y «distinguirá estrictamente entre inmigrantes económicos y especuladores de quienes se encuentran en una situación de necesidad real».

Los líderes europeos están luchando por equilibrar su compromiso de proteger a quienes huyen de la violencia y la preocupación de los electores por una afluencia de extranjeros. En julio se rechazó una propuesta de la Comisión Europea de establecer un cupo de refugiados para cada país de la UE, ya que la mayoría de los miembros del bloque se negó a ocuparse de un número determinado.

Entrada de indocumentados

En los últimos seis meses, se han producido 340.000 entradas de indocumentados en la zona Schengen de la UE, el triple que en 2014 «que ya fue un año excepcional», ha dicho Valls. Los ministros de interior de la UE celebrarán una cumbre especial el 14 de septiembre para abordar el problema, ha señalado.

Huyendo de zonas en conflicto de África y Oriente Medio, miles de inmigrantes han cruzado el mar Mediterráneo hasta llegar a Grecia, y la mayoría de ellos han viajado hasta el norte atravesando países de la antigua Yugoslavia. De los 28 miembros de la UE, Suecia, Alemania, Hungría, Italia y Francia aceptan a la mayor parte de las personas que buscan asilo.

El 20 de agosto, la República de Macedonia declaró un estado de emergencia cuando una gran multitud de personas inundó sus fronteras en medio de enfrentamientos con la policía. En su camino hacia el norte, la policía húngara y austriaca arrestó a cinco traficantes sospechosos y detuvo a 200 inmigrantes, ha dicho Karl Heinz Grundboeck, un portavoz del Ministerio del Interior con sede en Viena. El gobierno húngaro ha señalado que va a defender su frontera y ha pedido una «acción europea unificada» lo antes posible.

Las Fronteras del espacio Schengen

El portavoz del gobierno Zoltan Kovacs ha dicho:

«El problema ha surgido por el reciente anuncio de Alemania de mostrar una actitud más flexible con los inmigrantes ilegales que declaren que Siria es su país de origen. Los informes de los medios de comunicación sobre este asunto han incrementado las esperanzas de los inmigrantes ilegales. La confusión resultante ha provocado, a menudo, circunstancias confusas y situaciones difíciles de controlar».

El primer ministro checo Bohuslav Sobotka ha pedido a los líderes del llamado grupo de los cuatro países de Visegrad – la República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia – que se reúnan esta semana para redactar un plan contra la crisis. El Presidente checo Milos Zeman, que le dijo en julio al tabloide Blesk con sede en Praga que «nadie ha invitado» a los inmigrantes a venir a Europa, ha pedido al ejército que ayude a reforzar las fronteras del país.

«Por supuesto, me gustaría que la UE reforzara sus fronteras, pero no estoy viendo ninguna acción real», dijo Zeman a los reporteros en el castillo de Praga el lunes. «Por eso, creo que la República Checa debería ocuparse sola de sus fronteras y expulsar a los inmigrantes ilegales, incluso con la ayuda del ejército».

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