La nueva familia española: resultado de la crisis económica
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La difícil situación económica ha hecho que sea necesario que las dos partes de la pareja aporten un salario.

Las nuevas familias que ahora se forman en España las fundan parejas en las que los dos trabajan fuera de casa y cuando tienen hijos desean compartir su cuidado y también las tareas domésticas. Entre los adultos jóvenes, estas «familias dos ingresos» —como las llaman los sociólogos— doblan en porcentaje a las «familias tradicionales», en las que el hombre es el único sustentador económico del hogar.

Las sociólogas especialistas en familia Teresa García Jurado y María José González acaban de publicar un libro, bajo el título de , en el que analizan la «utopía igualitaria» de las nuevas familias españolas. Describen cómo los jóvenes adultos aspiran a ser, a la vez, empleados y cuidadores, pero se dan de bruces con la realidad laboral, y la falta de conciliación. El estudio destaca cómo estadísticamente el modelo tradicional de familia, donde sólo él trabaja, ha sufrido una «importante debacle» en los últimos quince años. Si en 1999 representaba al 48% de las parejas de entre 30-45 años, en 2014 tan solo al 27%. Mientras, las familias de dos ingresos escalaban en representatividad desde un 43% al 54% del total.

La realidad es que década a década las mujeres deciden en mayor número no abandonar la actividad laboral tras la maternidad. De hecho, la tasa de empleo de las madres que viven en pareja y tienen hijos menores de tres años ha escalado del 56% en 1999 al 70% de 2014.

Las autoras encuentran la explicación en la crisis de la deuda de las familias y en una pérdida de peso de las rentas salariales «tan acusada que difícilmente se puede pensar en un escenario de parejas que no sea la formada por dos proveedores», indican.

El auge de las «familias de dos ingresos» ha generado nuevos problemas, según constatan García Jurado y González. Principalmente relacionados con la falta de tiempo que repercute en el cuidar y ser cuidados, asevera el informe. Éste añade que «ser padre primerizo en tiempos de crisis es difícil y que las consecuencias de la maternidad son mucho más evidentes que las de la paternidad en términos de empleo y de usos del tiempo».

Estos días se celebra en Madrid el décimo congreso nacional para la racionalización de los horarios. Una vez más, la comisión organizadora persigue involucrar a los políticos en la promoción de las jornadas compactas y flexibles. Están convencidos de que la cultura empresarial que rige provoca excesivo fracaso escolar, la siniestralidad y estrés, sobre todo de las mujeres. Por ello, reivindican apoyo fiscal a las pymes para incentivar el cambio en la cultura del tiempo.

Adaptado de 20minutos.es. Autora: A. Larrañeta. Bajo licencia Creative Commons BY-SA

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