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Página principal Análisis, Corea del Norte

La comunidad internacional está intentando presionar a la economía de Corea del Norte. Pero mientras que Kim Jong Un está motivado principalmente para que su país sea respetado, unas sanciones más duras por parte de las Naciones Unidas no pueden frenar sus ambiciones nucleares.

Horas después de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara por unanimidad sanciones contra los bancos de Corea del Norte, las exportaciones de minerales y los buques de carga, el país ha disparado una ráfaga de proyectiles de corto alcance. Kim ordenó a sus tropas que estuvieran listas para lanzar ojivas nucleares en cualquier momento, según medios estatales. Su régimen ya había instado al pueblo a prepararse para las consecuencias de las sanciones y pidió una mayor autosuficiencia económica.

En el corazón del desafío de Corea del Norte – tal y como demuestra su ensayo nuclear de enero y el lanzamiento de cohetes de largo alcance de febrero – se encuentra el objetivo de Kim de obligar al mundo a reconocer a su país como una potencia nuclear. Tal reconocimiento le aseguraría un lugar en los anales de la familia Kim y el respeto de la élite de su país, incluidos los jefes militares. También ayudaría a consolidar el poder que lleva tiempo intentando conseguir a través de una serie de sangrientas purgas.

Michael Madden, editor del blog North Korea Leadership Watch y colaborador de 38 North, un sitio web de la Universidad Johns Hopkins, dijo:

«Una de las razones por las que Kim Jong-un está llevando a cabo estas pruebas y lanzamientos de cohetes nucleares es la de impulsar su popularidad nacional, proporcionándole logros que pueda presentar frente a su pueblo», dijo Michael Madden, editor del blog North Korea Leadership Watch y colaborador de 38 North, un sitio web de la Universidad Johns Hopkins. «Gran parte de la veneración que le rodea tiene como objetivo su pueblo, específicamente adoctrinar a ciertas poblaciones».

Tomando el control

Kim tomó el control del ejército de Corea del Norte de 1,2 millones de militares cuando llegó al poder tras la muerte de su padre, Kim Jong Il, a finales de 2011. Ha afianzado su poder mediante las purgas, siendo la última de ellas la ejecución de su jefe de Estado Mayor a principios de febrero, según el gobierno de Corea del Sur.

La eliminación de los altos funcionarios ha despertado una sensación de miedo entre la élite y ha dado lugar a las deserciones de figuras de alto rango, según un informe del centro de inteligencia del Ministerio de Defensa de Corea del Sur. La tarea de Kim ahora consiste en convertir ese miedo en lealtad.

Una forma de hacerlo es mejorar su imagen con los logros nucleares. Kim ha supervisado dos de las cuatro pruebas nucleares de Corea del Norte y reescrito los estatutos para consagrar la posición del país como una potencia nuclear. Ha ordenado tres lanzamientos de cohetes de largo alcance en menos de cinco años, mientras que su padre tardó más de 10 años en realizar el mismo número de lanzamientos.

Adaptándose a las sanciones

Los cohetes son importantes ya que muestran el desarrollo de la capacidad de misiles balísticos que podrían acabar llevando cabezas nucleares al otro lado del Pacífico. Mientras tanto, las conversaciones internacionales, conocidas como el proceso a seis bandas, no han versado sobre las armas nucleares de Corea del Norte desde que Kim asumiera el cargo.

Corea del Norte ha demostrado que puede adaptarse a las sanciones, algunas de los cuales llevan en vigor ya una década. Opera al margen del sistema financiero internacional y su comercio mundial es pequeño, por lo que es un objetivo difícil. El país exportó alrededor de 3,6 mil millones de dólares en bienes en 2014, siendo un 80% exportado a China. En cambio, Corea del Sur realizó exportaciones por un valor de 605 mil millones de dólares.

Los años de sanciones tampoco han logrado que los habitantes de Corea del Sur se vuelvan contra la familia Kim, quien ha culpado a EE. UU. de todo, desde las devastadoras hambrunas hasta el inevitable alto gasto militar. Corea del Sur empezó a hacer propaganda de nuevo por la frontera a principios de este año, con la esperanza de eludir el control de la información de Corea del Norte, que ha sido puesta a prueba por la difusión de los teléfonos móviles, DVD piratas y tarjetas de memoria de contrabando.

Aumentando su popularidad

Mientras que su abuelo, Kim Il Sung, utilizó las armas nucleares como una garantía de seguridad y Kim Jong Il las empleaba para conseguir ayuda, Kim ha recurrido a las armas nucleares para aumentar su popularidad entre los norcoreanos, quienes sabían poco de él antes de que se diera a conocer como el sucesor poco más de un año antes de la muerte de su padre.

Días después de la puesta en órbita de un satélite el 7 de febrero, la televisión estatal de Corea del Norte emitió imágenes de Kim sentado en un escritorio de caoba frente a lo que parecía un portátil de Apple mientras volaba en un avión privado a la plataforma de lanzamiento. También apareció dando una charla a un grupo de científicos en frente de un cohete. Jim Walsh, investigador asociado en el Programa de Estudios de Seguridad del Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo:

«Dudo que esto tenga que ver con los satélites, sino que es más bien propaganda interna, en otras palabras, “¿no somos buenos?, ¿no somos avanzados porque tenemos un satélite?”. Es posible que más bien pretenda dirigirse al público nacional para consolidar su gobierno y legitimar al estado».

«La espada de la justicia»

El gobierno de Corea del Norte llama a sus armas nucleares una «preciosa espada de la justicia» para evitar ser derribado igual que los regímenes de Irak y Libia. Poco después del ensayo nuclear, Corea del Norte instó a la administración Obama a «acostumbrarse a Corea del Norte como un estado con armas nucleares». Muchos expertos en armas cuestionan la capacidad de Corea del Norte de producir bombas nucleares lo suficientemente pequeñas como para ser montadas en misiles de largo alcance.

Mientras que Kim se abstuvo en octubre de mencionar la palabra «nuclear» en su discurso en un evento del Partido de los Trabajadores junto a un oficial chino en Pyongyang, horas más tarde movilizó a miles de norcoreanos para que portaran antorchas y formaran las palabras «energía nuclear» en un acto al que Pyongyang asistió. Mitchel Wallerstein, ex subsecretario adjunto de Defensa de EE.UU., dijo:

«El prestigio y el respeto son siempre factores importantes en las relaciones internacionales - y, sin duda, este es un factor de motivación para el joven, poco experimentado y auto-aislado Kim».

Sin embargo, el interés por el prestigio corre el riesgo de agravar el aislamiento de Corea del Norte y reducir sus posibilidades de reactivar la economía.

«En realidad, los movimientos militares provocativos van a conseguir justo lo contrario de lo que buscan», dijo Wallerstein, ahora presidente de Baruch College en Nueva York. «En otras palabras, no van a conseguir un mayor prestigio y respeto, sino más sanciones y, si continúan, un ataque militar contra las instalaciones de lanzamiento nuclear y de misiles de Corea del Norte».

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