¿Cómo se enfrenta Europa a los criptodelincuentes?
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6 de Marzo de 2018

Las criptomonedas nacieron en los rincones más oscuros de Internet, y tradicionalmente han sido asociadas a actividades ilícitas y al tipo de comunidades que ponen nerviosos a las fuerzas del orden aunque no estén haciendo nada malo. Ahora el bitcoin y otras criptomonedas se han vuelto algo común.

Sus valoraciones son cada vez mayores y han sido adoptadas por una variedad mucho más amplia de delincuentes que los usuarios de Silk Road del pasado, llegando incluso a los traficantes de drogas de poca monta de las calles de Londres.

Policía Metropolitana de Londres ha dicho que se ha vuelto una práctica común que la policía revise los smartphones en busca de carteras de criptomonedas cuando estos son confiscados.

Numerosos comandantes de policía han informado de que sus fuerzas están dando sus primeros pasos para incautar criptomonedas de los delincuentes después de su detención, con el objetivo de distribuirlas para el bien público en virtud de la Ley de Activos del Crimen.

El hecho de que cada vez más delincuentes utilicen las criptomonedas significa que las fuerzas policiales tienen que idear nuevas formas de responder, sobre todo porque sus características de privacidad no les permiten utilizar su estrategia de investigación de toda la vida: seguir el rastro del dinero.

Pero aunque rastrear criptomonedas es difícil, no es imposible. Las fuerzas del orden están empezando a conseguirlo.

La respuesta de Europa

¿Cómo se enfrenta Europa a los criptodelincuentes?
Dafinchi / Shutterstock.com

En Europa, gran parte de la actividad de rastreo de criptomonedas y de elaboración de estrategias tiene lugar a escala continental, y está dirigida por la Europol.

La agencia policial paneuropea ayuda a conectar a los cientos de organizaciones policiales de todo el continente y proporciona un sistema centralizado mediante el cual los agentes pueden acceder a la información y compartir tácticas.

Jarek Jacubchek, un analista de ciberdelincuencia del cuartel general de la Europol en los Países Bajos, ha dado una idea del sistema en su conjunto. Jacubchek trabaja en el centro de ciberdelincuencia de la Europol, una especie de cuerpo de alta tecnología que ayuda a otros cuerpos a llevar a cabo tareas que se escapan a sus habilidades.

Esta sección de la Europol también ha acabado ocupándose de las criptomonedas. Jacubchek no ha informado de cuántos empleados se ocupan de ellas, pero sí ha dicho que el año pasado se produjo un importante aumento en el número de trabajadores.

Entre otras tareas, se ocupan de consultar una una gran base de datos de direcciones IP y de identificadores digitales de carteras vinculados a personas de interés, o de realizar nuevas búsquedas. Los resultados de esto pueden abrir nuevas pistas para los detectives, o proporcionar a los agentes las pruebas que necesitan para llevar a cabo un arresto. También elaboran prácticas guías para las agencias que se enfrentan a las criptomonedas por primera vez.

Dentro de la infraestructura

Una de las ventajas de la Europol es que posee relaciones con la propia infraestructura de las criptomonedas: intercambios, brokers y otros activos que hay que utilizar para tratar con el bitcoin y otras altcoins. La Europol organiza todos los años la Conferencia Virtual de Divisas, una reunión pública a puerta cerrada en la que los expertos en criptomonedas y la policía pueden reunirse y hablar con franqueza.

La quinta se celebrará en junio de este año. En un comunicado de prensa publicado tras la conferencia de 2017, la Europol dijo que se presentaron unos 150 investigadores, junto con representantes del mundo de las criptomonedas de todo el mundo. La Europol nombró a participantes como Bitcoin.de, Bitfinex, BitPanda, Bitonic, Bitcoin.de, BitPay, Coinbase, Cubits, LocalBitcoins, SpectroCoin y Xapo.

Según Jacubchek, cada año se producen grandes avances. Este ha dicho:

"Básicamente, la primera conferencia fue sobre '¿Qué es el bitcoin y cómo funciona?’. No hemos vuelto a tocar estos temas básicos, asumimos que la gente está familiarizada y podemos empezar a hablar de tecnologías de rastreo y de temas mucho más prácticos para los investigadores".

Las conferencias también ofrecen unos resultados prácticos. Con la ayuda de las fuerzas del orden, los servicios de criptomonedas han desarrollado y fortalecido sus procedimientos de KYC ("Conozca a su cliente"), siguiendo los modelos de las finanzas tradicionales al solicitar pruebas de identidad, dirección y similares antes de que los usuarios puedan acceder a sus servicios. Algunos servicios llegan incluso a pedir a sus clientes que se hagan una selfie. Gracias a estas medidas, incluso si el activo con el que está negociando es imposible de rastrear, su identidad sí es fácil de identificar.

Jacubchek considera que las empresas de criptomonedas con las que ha tratado son "muy cooperativas", sobre todo porque quieren que la policía les ayude a cambio. Su objetivo, dijo, es identificar los tipos de datos más valiosos para las fuerzas del orden y asegurarse de que el acceso a ellos sea "lo más fácil posible".

Los intercambios y similares son objetivos evidentes para los hackers, los robos y otras actividades ilícitas, y al mantener buenos registros y buenas relaciones con la policía, estos maximizan la probabilidad de que los delincuentes puedan ser capturados.

Sin embargo, existen otras criptomonedas que han desarrollado una reputación de criminalidad muy superior a la de otras monedas. Jacubchek ha nombrado Monero, Zcash y Dash como criptomonedas especialmente vinculadas a los delitos, una impresión que comparte la Policía Metropolitana de Londres.

Pero en su mayor parte, la policía y la comunidad de las criptomonedas parecen estar cada vez más cerca, al mismo tiempo que las monedas virtuales ocupan un lugar más permanente en el sistema financiero.

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