Cómo las criptomonedas podrían sobrevivir a una guerra nuclear
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Desde que Estados Unidos lanzara dos bombas atómicas en Japón durante la Segunda Guerra Mundial, la población mundial ha temido la idea de que se pueda producir otra guerra nuclear. En este artículo exploramos las posibles implicaciones de una guerra nuclear contra el bitcoin, una moneda digital descentralizada que a priori es indestructible.

Por terrible que pueda parecer, no es posible descartar por completo la posibilidad de que se produzca una guerra nuclear a gran escala. Esto se debe a que muchos países disponen del armamento necesario para llevar a cabo esta guerra. Concretamente, Estados Unidos cuenta con más de 6.600 ojivas nucleares en su arsenal, Rusia tiene 6.800, mientras que hay otras 1.000 ojivas adicionales distribuidas entre China, India, Pakistán, Corea del Norte, el Reino Unido, Israel y Francia.

Puesto que cada ojiva posee el potencial de destruir una gran metrópoli, una guerra a gran escala haría que se hicieran inhabitables grandes áreas debido a la radiación.

Cómo sobrevivir a la primera hora después de una explosión nuclear

Además, las detonaciones nucleares también producen potentes pulsos electromagnéticos (PEM) que tienen la capacidad de ionizar la atmósfera. Como resultado de esta ionización, los electrones de los gases atmosféricos se propagan por la superficie de la tierra. Esto suele interferir o destruir completamente las redes electrónicas y de telecomunicaciones. Por lo tanto, una guerra nuclear puede paralizar totalmente la infraestructura de energía y comunicaciones de una zona.

El colapso de las monedas fiat

Además de arruinar el sistema de pago fiat, una guerra nuclear podría destruir las autoridades centrales que supervisan este sistema monetario. Dada la enorme intensidad de las explosiones nuclear, casi todo el dinero en efectivo físico probablemente sería destruido por completo, y los fondos almacenados en los almacenes de los bancos serían los únicos supervivientes. Este escenario daría lugar a una escasez de la oferta. A su vez, la oferta monetaria mundial se volvería inestable debido a la ausencia de organismos reguladores.

Como remedio a los problemas mencionados anteriormente, los supervivientes se verían obligados a recurrir a los medios tradicionales de almacenamiento de valor, como el oro y otros metales preciosos. Estos métodos, sin embargo, resultarían difíciles debido a su impracticabilidad en las transacciones a larga distancia, así como a las dificultades para almacenarlos de forma segura. En un momento u otro, la gente tendrá que buscar alternativas mejores y más convenientes.

La resistencia del bitcoin

Puesto que el bitcoin es fundamentalmente una forma de dinero electrónico, la destrucción de las redes eléctricas y del sistema de telecomunicaciones provocaría una pérdida masiva de las criptomonedas. Tan solo unos pocos de los supervivientes tendrían acceso a la red bitcoin, ya sea utilizando satélites o utilizando generadores que funcionen en baterías o combustibles fósiles.

Independientemente de la magnitud de la destrucción, es posible que algunos nodos conectados a la red bitcoin sobrevivan a los efectos de una guerra nuclear, principalmente porque están descentralizados y repartidos por todo el mundo. En tal caso, la red puede ser repoblada usando la información de los ordenadores restantes. En teoría, un ordenador es suficiente para restablecer toda una red blockchain a su estado anterior.

Como era de esperar, la reactivada red blockchain sería más vulnerable a los ataques debido al rápido proceso de reconstrucción. Por consiguiente, es probable que los usuarios duden a la hora de confirmar las transacciones o que impongan niveles de confirmación en el servidor como contramedidas.

Mientras países enteros se están recuperando de los efectos de la guerra nuclear, el bitcoin podría ser la solución de pago ideal.

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