Traficantes y funcionarios corruptos
Edgard Garrido/Reuters
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Las dos principales economías de América Latina se tambalean... y no saben lo que vendrá a continuación.

En América Latina, la caída de los precios de las materias primas y la incertidumbre en algunas de las economías más importantes del mundo parecen haber golpeado duro a las dos mayores economías de la región. Los problemas financieros, combinados con inestabilidad política, indican que la región probablemente avanzará con dificultad hasta la línea de meta de 2015, ya que las economías que impulsan a toda la región se enfrentan a un futuro incierto.

La tensa situación política de Brasil y el deterioro de sus perspectivas

La mayor economía de América Latina es solo una sombra de lo que un día fuera. Se estima que la actividad económica está reduciéndose un 5% al año, por lo que se espera una contracción del 2,06% para este año.

Si esta estimación resulta ser cierta, significará siete años consecutivos de crecimiento cero o negativo para la economía dominante de la región.

16 de agosto de 2015, fotografía de archivo, portando pancartas en portugués

A comienzos de agosto, el real cotizaba a su nivel más bajo en años en relación con el dólar y se ha pronosticado que la inflación alcance el 9%, lo que provocó una subida de medio punto porcentual en los tipos de interés a finales de julio, la mayor subida de los tipos en nueve años.

La actividad en el sector servicios se encontraba en su nivel más bajo desde la crisis económica y la tasa de desempleo aumentó hasta el 8,3% durante el segundo trimestre de 2015, después de que 8,4 millones de los 204 millones de personas en edad de trabajar del país perdieran su empleo.

La confianza de los consumidores ha caído a su nivel más bajo desde 2005, cuando comenzaron todas las medidas, y Moody's ha rebajado la calificación de bonos del país a Baa3, con una perspectiva negativa asociada.

«El resultado combinado de los sectores manufacturero y de servicios ha sufrido su mayor caída desde principios de 2009» según un análisis de Markit Economics. «Se espera que una demanda debilitada, los tipos de interés más elevados, el endurecimiento fiscal, la marcada inflación y el aumento del desempleo continúen obstaculizando la actividad».

Esta recesión sería probablemente suficiente, por sí misma, para poner en peligro las perspectivas de cualquier político.

Pero es que, además, hay un escándalo de corrupción de amplio alcance que afecta a la petrolera estatal Petrobras que ha salpicado a muchos políticos, incluyendo a la presidenta Dilma Rousseff, y que ha dado lugar a una ola de renuncias y acusaciones.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, reacciona durante una reunión con los líderes del Partido Social Demócrata (PSD) en el Palácio do Planalto en Brasilia

Rousseff, que era directora de Petrobras cuando surgió la supuesta trama de los sobornos, ha dicho que ella nunca vio ningún síntoma de corrupción, a pesar de que el escándalo ha desencadenado investigaciones a, por lo menos, 70 políticos y ejecutivos.

En medio de la controversia, que por el momento no da muestras de extinguirse, la popularidad de Rousseff se ha reducido a cifras de un solo dígito, mientras que casi tres cuartas partes del país no tienen buena opinión de su administración.

Un movimiento vocal ha estado pidiendo su dimisión. Según las encuestas publicadas a principios de agosto, casi el 70% de los brasileños creen que la presidenta tendría que haber sido imputada y muchos legisladores han apoyado que se exija esta imputación.

A pesar de todo, podría haber motivos para el optimismo en medio de tanta crisis. Los investigadores federales anticorrupción no han rehuido la tarea de perseguir a personajes poderosos y los legisladores de la oposición han hecho retroceder a los miembros de sus propios partidos que pedían la impugnación sin tener evidencias de mala conducta.

«Hasta el momento, no parece que Rousseff haya cometido un delito impugnable. ...Si la impugnación se politizara en exceso, podría debilitar mucho a los futuros líderes y partidos del país, así como a la presidenta» contó a Business Insider Shannon O’Neil, investigadora de Estudios de América Latina en el Council on Foreign Relations (Consejo de Relaciones Internacionales).

Manifestantes sostienen una pancarta durante una protesta en contra de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en Brasilia

La capacidad de recuperación de las instituciones democráticas de Brasil indica que el país podría salir del paso y, quizás, finalmente salir reforzado de esta contenciosa atmósfera política.

«La independencia del poder judicial y las continuas investigaciones sugieren que, al final, la calidad de la democracia brasileña se verá fortalecida, obligándola a sincerarse y ser más responsable» contó Shannon O’Neil a Business Insider.

Por lo que respecta a la economía, habrá que esperar y ver qué ocurre.

La maltrecha economía de México y el devastador problema de la delincuencia

La segunda mayor economía de América Latina se enfrenta a toda una serie de desafíos.

México comenzó 2015 con una previsión de crecimiento del PIB que llegó a alcanzar el 4,2%.

Desde entonces, las estimaciones de crecimiento han ido perdiendo puntos porcentuales, estando la predicción más reciente comprendida entre un escaso 1,75% y un 2,5%.

Un barrio de escasos ingresos en México, D. F., el 23 de julio de 2015

La bajada en la previsión de crecimiento, según Shannon O’Neil, indica «cierta desaceleración general; más probablemente, la continuada bifurcación de la economía mexicana».

Algunos estados mexicanos, algunos de ellos con vínculos comerciales con EE. UU., han seguido creciendo, mientras que otros (aquellos con economías centradas en la energía, principalmente) han visto reducido su crecimiento más rápido de lo esperado.

Además, otras tendencias nacionales han avivado los temores. El peso mexicano alcanzó un valor de 17 frente al dólar a finales de agosto, un nuevo mínimo histórico que indica una depreciación del 15% en lo que va de año.

Muchos mexicanos culpan al gobierno de la caída y la mayoría, al ser encuestados, dudan que vuelva a recuperarse.

Algunos observadores han sugerido que un peso más barato podría estimular las exportaciones, pero la depreciación de otras monedas nacionales parece haber estancado esa subida, según Carlos Petersen, socio de América Latina de Eurasia Group.

«El banco central (Banxico) ha argumentado que, debido a la estructurada depreciación del peso, los precios no se han visto afectados, pero no puede descartarse que suceda en el futuro» advertía Petersen, a pesar de que duda que el comercio y el acceso a los bienes sufran una gran alteración.

Sin embargo, otras personas han advertido que un peso debilitado en un momento de crecimiento económico estancado o insignificante podría desencadenar una crisis de endeudamiento a medida que «la deuda denominada en dólares que sostienen las empresas mexicanas con ingresos operativos denominados en pesos está haciéndose cada vez más difícil de mantener».

Un trabajador de una refinería camina cerca de las torres de destilación, donde se separa el petróleo crudo en hidrocarburos más ligeros y más pesados durante el proceso de refinación, en Tula el 21 de noviembre de 2013

Las reformas de privatización del sector del petróleo llevadas a cabo por el presidente Enrique Peña Nieto, uno de sus mayores logros, han obtenido, no obstante, unos resultados mediocres. En julio, en la primera ronda de subastas por los derechos de explotación, tan solo dos de los quince bloques disponibles recibieron ofertas ganadoras y, a finales de ese mismo mes, la petrolera estatal Pemex registró su 11º trimestre consecutivo de pérdidas.

La administración de Peña Nieto ha trabajado muy duro desde entonces para que las ofertas resultaran más atractivas. A comienzos de agosto, el gobierno trató de añadir flexibilidad al proceso de licitación para atraer a las grandes compañías petroleras.

«Es de esperar que el gobierno ajuste lo que haga falta en las bases de la licitación para evitar otra ronda fallida de ofertas» indicó Petersen a Business Insider en un correo electrónico. «El éxito de la reforma de la energía es vital para la administración y, por tanto, actuarán en esa dirección».

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, se limpia el sudor de la frente durante una ceremonia de firma de la Alianza del Pacífico en la Conferencia del Cambio Climático en Lima, Perú

En medio de los problemas económicos del país, que cada vez se hacen más acusados, los trabajadores mexicanos han experimentado un mayor nivel de pobreza y una notable brecha en el reparto de la riqueza.

A finales de 2012, más de la mitad de los mexicanos vivía en condiciones de pobreza y en 2014 se sumaron dos millones más. Supuestamente, más de la mitad del país no alcanzó el nivel mínimo de ingresos mensuales que establece el gobierno.

Los mexicanos también han visto caer su poder adquisitivo y, entre 1994 y 2012, los salarios aumentaron tan solo un 2,3% al ajustarlos por la inflación. En términos de crecimiento real del PIB, México se coloca en el puesto 18 de los 20 países de la región.

Mientras tanto, 2.540 mexicanos (o lo que es lo mismo, el 0,002% de la población) ostenta el 43% de la riqueza individual total del país.

Como consecuencia, muchos mexicanos han tenido que soportar una violencia generalizada, además de las dificultades económicas. El año pasado, decenas de personas fueron asesinadas en supuestos ataques de la policía, cientos de inmigrantes fueron secuestrados o asesinados y se asesinó a periodistas y políticos con total impunidad.

Por otra parte, el capo más poderoso del mundo de la droga, Joaquín «El Chapo» Guzmán, ha escapado con total descaro de una prisión de alta seguridad en México central en julio de este año, una fuga que Peña Nieto dijo «sería imperdonable» a comienzos de 2014, cuando el cabecilla fue detenido.

Pero, al margen de la fuga de El Chapo, el problema de la delincuencia en México ha adquirido una dimensión local, con la fragmentación de los cárteles que ha derivado en una proliferación de grupos criminales locales. Para enfrentarlos es necesario, en parte, contar con unas instituciones estatales y locales más sólidas.

«Algunas ciudades y estados han demostrado esfuerzos en este sentido que han tenido éxito» contó Petersen a Business Insider, «pero lugares como Guerrero, Michoacán o Tamaulipas se enfrentan a más desafíos dada la debilidad de sus instituciones locales.

Un miembro de una fuerza de defensa de la comunidad patrulla junto a una marcha antielectoral de padres de estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa y cientos de simpatizantes en Tixtla, estado de Guerrero, México, el sábado 6 de junio de 2015

México se enfrenta también a una perspectiva económica mezclada. Tanto O'Neil como Petersen señalaron que el debilitamiento de la moneda aún no ha llevado a la inflación ni a una subida de los precios, pero que tampoco ha provocado un aumento de las exportaciones.

Por otra parte, el crecimiento sigue siendo una preocupación, ya que el gobierno cuenta con pocas «herramientas para impulsar de manera significativa el crecimiento», dijo el Grupo Eurasia en una nota el 31 de agosto.

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