21 lecciones para inversores avaladas por el tiempo
Página principal Finanzas, Crecimiento personal, Consejos

Sean Williams, escritor de Motley Fool, comparte 21 lecciones que ha aprendido a lo largo de 10 años invirtiendo con éxito.

Benjamin Franklin lo expresó de la siguiente manera: «Invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios».

No importa cuántos años haya estado usted invirtiendo, ya que hay que tener en cuenta la máxima de que siempre queda algo por aprender. Yo llevo invirtiendo casi veinte años y aunque, sin duda, he madurado y aprendido mucho con los años, me doy cuenta de que aún me queda mucho por aprender.

Y lo que es aún más importante sobre este «proceso de aprendizaje» es que puede producirse en cualquier momento, en cualquier lugar y puede provenir de inversores de cualquier nivel de interés y conocimiento. He aprendido valiosísimas lecciones de primera mano gracias a inversores con más de cuatro décadas de investigación en su haber. En otros casos, también he aprendido lecciones valiosas de la mano de inversores recién llegados.

Con la motivación de este proceso de aprendizaje que nunca termina, voy a compartir 21 cosas que he aprendido como inversor en los últimos diez años.

1. Las acciones pueden ser irracionales durante mucho más tiempo de lo que usted puede ser solvente. Tesla Motors puede parecernos un poco caro, estando sus acciones 73 veces por encima del beneficio esperado, pero ya nos parecía caro cuando las acciones costaban 120 dólares. Hoy día, el precio por acción es de 253 dólares.

2. No importa cómo consiga usted eliminar las emociones de su cartera de inversiones, porque es imposible eliminar del mercado la compra basada en sentimientos, por lo que es de esperar que las valoraciones de las acciones parezcan a veces algo exageradas.

3. Hasta los mejores inversores del mundo pueden equivocarse de vez en cuando. Esta es la única explicación de la nefasta inversión de Warren Buffett en Tesco. Lección aprendida: hay que ser humilde porque todos, en algún momento, podemos equivocarnos.

4. ¡Los impuestos a corto plazo apestan! Tras la rápida recuperación de 2009 me apresuré a recoger mis beneficios. En abril de 2010 me salieron a pagar un montón de impuestos en mi declaración de la renta. Fue un desagradable y, a la vez, un buen recordatorio para permanecer con las empresas a largo plazo.

5. «El efectivo es rey». Tras obtener 9 dólares derivados de intereses de mi cuenta de ahorros en 2012 (sí, nueve dólares), decidí tratar de impulsar las contribuciones de mi cuenta de inversiones por encima de lo que realmente necesito en mi fondo de emergencia.

6. No siento la necesidad de consultar mi cartera de inversiones todos los días. Precisamente por eso suelo dormir mejor. Esto no es publicidad barata para que se olvide de sus acciones, sino un rápido recordatorio de que si compra a largo plazo, no tiene por qué estar todo el día en vilo viendo si sus acciones suben o bajan dos céntimos.

7. Tratar de medir los tiempos del mercado con cierta coherencia es inútil. Si obtuviera 100 dólares por cada vez que he fijado una compra límite para una acción en los últimos diez años y que esta ha quedado fuera de mi precio de compra por unos pocos céntimos, o incluso menos, podría llegar fácilmente a pagar el tope de un año de aportaciones para un plan de pensiones. ¡Si le gusta una acción, cómprela!

8. Debería haber muchas más clasificaciones de «venta» de Wall Street de las que hay. Casi la mitad de las acciones acabarán yendo a la baja a largo plazo; además, menos de 1 de cada 10 clasificaciones de analistas sugieren una «venta», lo cual nos lleva al siguiente punto...

9. Los analistas aciertan con la misma frecuencia que el inversor medio, por lo que es mejor bajarlos del pedestal y empezar a creer en nuestros propios análisis.

10. Es prácticamente seguro que no verá acercarse la siguiente crisis. En 2006 no escuché ni a una sola persona hablando de préstamos de alto riesgo. Acepte simplemente que las recesiones del mercado son inevitables y actúe en consecuencia.

11. No existe nada parecido a una inversión «segura». Si la hubiera, habría tenido al menos 10 operaciones que registraron pérdidas en la última década en la columna de ganancias.

12. Perder dinero nos hace aprender, no es motivo para echarse a llorar. Lo más probable es que en el futuro pierda dinero alguna vez por la compra de unas acciones. La idea es aprender de la experiencia y no volver a cometer los mismos errores obvios en el futuro.

13. Una empresa sólida puede durar más que un mal director ejecutivo. Warren Buffett dijo en una ocasión «Trato de comprar acciones en empresas que son tan fantásticas que hasta un idiota podría dirigirlas porque, tarde o temprano, alguno lo hará». Podría decirse que Apple es la mejor empresa del mundo, pero su actual director ejecutivo John Sculley despidió en una ocasión a Steve Jobs. Todos sabemos cómo terminó esa historia. Si puedes encontrar una gran empresa, el producto o servicio se ocupará de sí mismo.

14. Algunas veces, las mejores inversiones son las que Wall Street aún no ha descubierto. No tenga miedo a quitarle el polvo a su pluma y a indagar en las finanzas de una empresa, aunque cuente con una baja capitalización.

15. La actividad de compra y venta de las personas con acceso a información privilegia no es tan importante como podría pensarse. Estas personas venden acciones por una gran variedad de motivos bienintencionados, incluyendo la venta basada en impuestos, el vencimiento de opciones y ventas programadas. Por lo que tratar de extraer datos de la venta de acciones de una persona con estas características, podría terminar mandando mensajes totalmente equivocados.

16. Invertir en acciones que no cotizan en uno de los grandes mercados puede situarle en una clara situación de desventaja. Todavía me estoy recuperando de mi pérdida en Artificial Life después de que cambiara bruscamente su modelo de negocio. Con unas normas de información pobres sobre transacciones en el mercado no oficial, tratar de valorar una empresa, o incluso saber lo que hace, puede resultar bastante complicado.

17. La familia, los amigos y unas vacaciones de vez en cuando son lo primero. Me considero un entusiasta del mercado de valores, pero hasta los inversores más entregados necesitan alejarse del mercado de vez en cuando para despejar la mente. Asegúrese de que su familia y sus amigos estén antes que su amor por el mercado. ¡Le prometo que el mercado seguirá ahí cuando vuelva de Hawái!

18. Contrariamente a lo que se piensa, la historia no siempre se repite. ¡Si así fuera, todos seríamos ricos en estos momentos! Es otro recordatorio de que tratar de medir los tiempos del mercado es un propósito inútil.

19. Los ETF son un gran medio para reducir la volatilidad e impulsar su exposición en un sector o región geográfica. Puede que pague una pequeña cuota anual, pero le será difícil encontrar una mayor diversidad de cartera si solo tiene una pequeña cantidad de dinero para gastar.

20. Si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente sea así. ¿Recuerda esa empresa farmacéutica china con un bajo P/E de un solo dígito en 2010? Pues sí, ha desaparecido completamente... y de paso también mi dinero con ella.

21. Por último, de todas las herramientas de inversión disponibles, el mercado de valores es el que realmente ofrece la mejor oportunidad para superar la inflación. Está claro que va a tener más altibajos que los bonos, por ejemplo, pero en los últimos diez años el índice S&P 500 ha aumentado un 70%, mientras que los bonos del Departamento del Tesoro de EE. UU. A 30 años han bajado un 30%. El éxito se mide por los resultados.

Fuente: Motley Fool

Lea también:
Por favor, describa el error
Cerrar