Cómo y para qué invertir en oro
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Proyecto especial conjunto con el prime próker EXANTE

¿Por qué los bancos centrales no solo guardan una parte de sus reservas en oro, sino que regularmente aumentan su cantidad en los balances? En el marco del proyecto especial conjunto con el prime bróker EXANTE compartimos la opinión del analista de la agencia calificadora RusRating y el columnista de Insider.pro Evgeniy Slavnov.

Uno de los métodos de inversión más conocidos es la compra de metales preciosos. Plata, oro, platino, etc. Comprar metales es popular e incluso prestigioso. Pero ¿es esto siempre ventajoso? Solo en el caso de que usted entienda bien las características del mercado. Y aquí presentamos varios puntos que deben ser mencionados.

Lo dicho en este artículo se refiere, en primer lugar, al oro como metal más popular. Pero gran parte de la información también será cierta para otros metales preciosos. Además, la larga dinámica de sus precios es similar a la del oro.

¿Para qué invertir en metales preciosos?

Para invertir correctamente en metales preciosos hay que entender el lugar que ocupan en la economía moderna y sus mecanismos de formación de precios.

A primera vista, el valor de los metales preciosos es un asunto de tradición. Desde tiempos inmemoriales las monedas se hicieron a partir de oro y plata, e incluso, en el siglo XX, muchos países han conservado sus patrones, garantizando sus monedas con metales preciosos. Por ejemplo, en EE. UU. el rechazo al patrón de oro entró en vigor a partir de 1971.

Pero los inversores son personas dramáticas, y difícilmente se aferran durante mucho tiempo a las normas del pasado. Hoy, ningún país garantiza sus monedas con metales preciosos. Sin embargo, las inversiones en metales preciosos siguen siendo realizadas por particulares y hasta gobiernos. Los bancos centrales de muchos países no solo guardan una parte de sus reservas en oro, sino que regularmente aumentan su cantidad en los balances. ¿Por qué?

Como muestra la práctica, el oro mantiene de manera regular su precio de compra a lo largo de extensos periodos históricos. Es más estable que cualquier moneda nacional que haya perdido su patrón de oro. Por ejemplo, a principio de los 70 la onza de oro costaba 35 dólares. Entonces este era el precio de un buen traje de negocios. Hoy la onza de oro cuesta aproximadamente 1.100 dólares – y esto es, como antes, lo suficiente para comprar un traje, algo que no se podría comprar con 35 dólares. Quiere decir que los precios del oro han crecido tanto como los precios de los trajes, entonces, el dólar ha ido perdiendo su capacidad de pago debido a la inflación. Ahorrar en dólares no es beneficioso debido a la inflación; ahorrar en trajes no es sencillo, debido a las dificultades técnicas de conservación y las implicaciones morales; pero ahorrar en oro sí que es más conveniente.

La popularidad especial del oro es utilizada en periodos de inestabilidad política y económica. Lo imperios, las monedas y los regímenes políticos se suceden unos a otros, pero el oro mantiene su poder sobre las personas. Y en muchas situaciones difíciles ha ayudado no solo a conservar los ahorros, sino también a la vida de los inversores. Justo en estos periodos de incertidumbre los inversores compran con frecuencia oro en calidad de activos de protección.

Otro argumento sencillo de por qué vale la pena invertir en metales es la diversificación de activos. El precio de los metales se correlaciona muy poco con el valor de las acciones, bonos e inmuebles, y por eso es una excelente «cesta» independiente para guardar una «parte de los huevos».

¿Cómo invertir en metales preciosos?

Existen varios métodos para invertir en metales preciosos, y cada uno de los cuales posee su particularidad.

El método más sencillo, usado desde hace mucho tiempo, es la compra de joyas preciosas. Sin embargo, este es un terrible método de inversión. Aunque las sortijas/pendientes/pulseras comprados pueden venderse o empeñarse, esto puede resultar poco ventajoso. Ese tipo de activos tiene muy poca liquidez, y prácticamente carecen de cotizaciones. Se venden al precio que se acuerde con el comprador. El precio de venta seguramente no reflejará la realidad del mercado en ese momento. A menudo, en las casas de empeño el precio de compra es menor a la mitad del valor inicial de la joya. Y estas suelen comprar joyas por peso, sin prestar atención al diseño o marca del fabricante, lo que puede suponer una parte significativa de su precio inicial. Y los ciudadanos comunes, que no son expertos en joyería, deberían abstenerse de comprar ese tipo de mercancía en la calle, pues puede resultar ser falsa.

Un método de inversión en metales más razonable es la compra de monedas y lingotes de inversión. Los lingotes y monedas se venden en muchos bancos, su contenido está certificado (como regla, ley de 999), poseen un paquete certificado y son recomprados por el banco fácilmente (por lo menos, si se ha conservado la integridad del paquete).

No estamos hablando de monedas de colección (cuyo precio no se define por el material), sino de monedas especiales, emitidas por los bancos especialmente para los inversores. Sin embargo, en muchos países ese tipo de mercancía se toma como propiedad mayor y se imponen impuestos especiales que pueden nivelar su ganancia completamente. Antes de adquirirlas es necesario aclarar bien con el banco cuánto dinero tendrá que pagar realmente por la compra y cuánto obtendrá por la venta. Hay que prestar atención a las condiciones de compra por igual: puede resultar que el banco, bajo ciertas situaciones (por ejemplo, por deterioro del paquete o del mismo lingote), se niegue a recomprar el lingote; pueden, en este caso, comprarlo otros bancos; o tendrá que venderlo en la calle, donde recibirá por él un precio muy inferior al del mercado.

Un método de compra menos «polvoriento», pero más «virtual» en muchos países son las llamadas cuentas bancarias en metal. Esto es simplemente un fondo en el banco, pero su tamaño cambia con el tiempo no a una tasa fija, sino en función del precio del metal. Supongamos que hoy el banco vende oro a 1.000 dólares la onza. Usted puede abrir una cuenta en metal y pagar esta suma. El banco escribe que usted es dueño/a de una onza de oro. Usted puede revenderla ahí mismo, pero debido a la diferencia entre el precio de compra y de venta del banco (spread), solo conseguirá pérdidas. Pero si mañana los precios suben y el banco comienza a comprar oro a 1.100 dólares, usted puede vender al banco esta onza al nuevo precio. Como regla, el valor del spread es mucho menor que los impuestos que se imponen a la compra-venta de lingotes, y esa inversión es en promedio más ventajosa. Pero esto tiene una desventaja evidente: el oro es «virtual», y en caso de que el banco quiebre, no lo obtendrá de vuelta. Por eso, este método de inversión no es adecuado para los que consideran al oro como una garantía ante los movimientos sociales.

Un método más fiable y al mismo tiempo sencillo para la compra de oro es a través de un bróker de la Bolsa. Al igual que con la compra de oro en la cuenta bancaria en metal, con la compra de oro en la Bolsa el cliente no obtiene el oro en forma física. Pero, como demuestra la historia, la Bolsa es más fiable que los bancos. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial en el edificio de la Bolsa de Londres cayó un misil, pero las operaciones no se detuvieron, simplemente se cambiaron al sótano.

Funcionar a través de un bróker y la Bolsa permite invertir en metal no solo de manera directa, sino con diferentes métodos indirectos. Por ejemplo, se puede comprar no oro, sino un futuro de este. Pero esta opción requiere de conocimientos especiales, de otra forma sería una operación de riesgo. Otro método interesante es la compra de acciones de compañías mineras o de ETF especiales en el área del oro. Pero todo esto está más relacionado con el mercado de valores y no con el mercado de metales, y las reglas del juego en ese caso son otras. Y, por supuesto, el alza del precio del propio oro no necesariamente conlleva a un alza proporcional a la de los precios de las acciones de las compañías.

Conclusión: ¿vale la pena invertir en metales?

A diferencia de los años 2000, cuando el oro y la plata crecían de manera rápida y constante, ahora, estos no son activos con «ganancia garantizada». Sin embargo, los metales siguen siendo buenos activos en su nicho. Igual que antes permiten resolver tres tareas importantes.

Objetivo 1. Diversificación. Debido al hecho de que el precio de los metales casi no se correlaciona con la mayoría de los demás activos, estos le darán a usted una garantía definitiva en caso de que caigan otros mercados. El oro y otros metales guardan una relación especial con el dólar. Por cuanto los precios mundiales del oro suelen definirse en dólares, los metales preciosos suelen crecer con la devaluación del dólar, y viceversa. Recordemos la crisis del año 2008, cuando el precio del dólar se elevó y el del oro se redujo, ya que a muchos norteamericanos se les exigían grandes sumas de dinero para cubrir sus deudas (y estos vendieron sus reservas de oro). Respectivamente, con la ayuda del oro uno se puede proteger de las posibles devaluaciones del dólar (además de sufrir pérdidas durante su fortalecimiento).

Objetivo 2. Ahorro de fondos a largo plazo. En primer lugar, esto se refiere al oro. Ha demostrado durante siglos su estatus de excelente activo de reserva.

Objetivo 3. Ahorro de fondos en periodos de caída del mercado. A pesar de la posibilidad de situaciones específicas como la de 2008, en la mayoría de situaciones de crisis en el mercado los precios de los metales preciosos tienden al alza. Con la caída del curso de una gran cantidad de acciones, muchos inversores venden con pánico las suyas y cambian sus activos a dinero en efectivo o metales.

Para terminar, diremos que de todas las opciones de inversión en oro posibles, las más cercanas a nosotros son las operaciones bursátiles. Es sencillo, no requiere la presencia de la persona o la conservación de lingotes/monedas y además permite operar con oro a las cotizaciones del mercado y con el menor gasto. Como cualquier otro activo bursátil, el oro significa riesgo. Pero el peligro de perderlo todo en el caso de comprar instrumentos bursátiles es significativamente inferior al que se da al abrir una cuenta bancaria en metal o con la compra de joyería, y la presencia de un mercado internacional de alta liquidez siempre le permitirán vender rápidamente el activo a cualquier precio, si lo desea.

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