Cómo invertir en fondos indexados
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La pasión que muestran estos días los inversores por los fondos indexados nos recuerda a la letra de un clásico de Cole Porter: “Birds do it, bees do it, even educated fleas do it.” (los pájaros, las abejas, incluso las pulgas se enamoran …”. Exacto, parece que todo mundo está enamorado - de los fondos indexados. Desde 2010, los inversores han retirado la cantidad neta de 500.000 millones de dólares de fondos de gestión activa de la bolsa americana, y han invertido incluso una cantidad superior en fondos mutuos que replican índices y fondos de inversión cotizados. Pero una de las normas sagradas de la inversión es que siempre que alguien toma una decisión hay grandes probabilidades de que ocurra justo lo contrario. En ese caso, ¿podría ser el fondo indexado el camino equivocado?

La respuesta es sí y no. La rentabilidad de los fondos indexados es indiscutible - la estrategia es barata, transparente y sin dificultades (cuando se ha decidido qué índices estratégicos se desean usar como referencia). Y en los últimos años, los fondos indexados se han comportado especialmente bien con respecto a los índices de referencia (benchmarks) más imitados por todos, el índice bursátil Standard & Poor’s 500 (INDEX: SPX). En los últimos cinco años, el S&P 500 ha generado un beneficio acumulado del 98% (14,7% anual). Durante ese periodo, solo el 14% de los fondos de gestión activa, los fondos mutuos de grandes compañías, superan el índice. (Todos los ingresos son a fecha 31 de diciembre).

Mitos sobre la inversión pasiva

Pero referenciar a un índice en bolsa tiene sus inconvenientes también. No es tan eficaz en algunas categorías como lo es para las acciones de gran capitalización de la bolsa americana. Si se invierte en fondos indexados no se puede batir el mercado; los fondos de gestión activa al menos nos dan la oportunidad de batir un benchmark. Además, según afirma Daniel Wiener, editor del boletín Independent Adviser for Vanguard Investors, es necesario encontrar el “momento idóneo” incluso para referenciar a un índice. Puede que este no sea el momento ideal para subirse al carro del S&P 500 en particular, que es lo que mucha gente piensa cuando tienen en mente los fondos indexados. Los defensores de esta práctica se reirán, pero ha habido momentos - incluso periodos largos - en los que los gestores de gestión activa dominaban sus benchmarks.

Al final, la mejor estrategia puede ser una combinación de fondos indexados y fondos de gestión activa. Es fundamental elegir buenos fondos de gestión activa, por supuesto. Otro truco es saber qué mercados, o segmentos de mercado, son los más adecuados para invertir en fondos indexados, y en qué apartados tienen más probabilidad de ganar los fondos de gestión activa. A continuación explicamos cuándo invertir en fondos indexados o en fondos de gestión activa.

La ventaja de los fondos indexados

El precio es bueno. Los fondos indexados compran y venden valores con menor frecuencia que los fondos de gestión activa, de manera que se incurre en menores costes en la operación. Lo que es más importante, los fondos indexados cobran sustancialmente menos comisiones. El coste medio de un fondo mutuo típico de gestión activa de las acciones de una gran compañía, es de 1,13%. Pero los fondos mutuos ETF, que replican los índices bursátiles americanos de gran capitalización, tienen una tasa media de 0,49% y muchos tienen un precio muy inferior.

Una tasa diferencial que supera normalmente un punto porcentual al año es una “barrera muy alta difícil de superar por los gestores de fondos activos”, afirma Todd Rosenbluth, de CFRA, compañía de análisis bursátil y fondos de inversión. Y las ventajas en el precio aumentan con el tiempo. Daniel Wallick, analista de portafolios en Vanguard Group, la compañía que inventó los fondos indexados para inversores particulares, comenta:

“Albert Einstein llamaba al interés compuesto la séptima maravilla del mundo. Pero los costes también se combinan”.

Las comisiones no constituyen el único obstáculo para los gestores de fondos activos. Por un lado, la creciente velocidad a la que se divulga la información y la cantidad de gestores de fondos activos con talento, hace difícil que alguno de ellos destaque. Por ejemplo, el año pasado, 1.117 fondos de gestión activa, llevados por “gestores altamente cualificados”, en palabras del analista de Morningstar, Ben Johnson, se hicieron un hueco en la categoría de gran capitalización a nivel nacional.

Las recientes condiciones del mercado no han ayudado. El tímido crecimiento económico unido a los constantemente bajos tipos de interés, han creado un mercado “extraño”, afirma Rob Sharps, corresponsable de bolsa mundial en T. Rowe Price.

Los estrechos sectores del mercado causaban a menudo rentabilidad: en 2014 y 2015, las acciones de las grandes compañías desbancaron a las de las pequeñas empresas ya que los inversores buscaban cobijo en las compañías que consideraban más sólidas. Los gestores de fondos activos de gran capitalización que se atrevían a invertir en compañías más pequeñas eran cada dos por tres penalizados por cambiar de bando.

Lo que era incluso peor para los gestores de bolsa humanos (en oposición a los ordenadores que fundamentalmente dirigen los fondos indexados), los segmentos estrechos marcaban el comportamiento del mercado. Esto se hizo más obvio en 2015 cuando un pequeño grupo de empresas tecnológicas de rápido crecimiento - llámense, Facebook (NASDAQ: FB), Amazon (NASDAQ: AMZN), Netflix (NASDAQ: NFLX) y Alphabet (NASDAQ: GOOGL) (entonces Google) - marcaron la diferencia entre los fondos que batían el índice S&P 500 o los que se quedaban por detrás. “Eran condiciones duras para los gestores de fondos activos”, afirmó Sharps.

Algunos analistas declaran que los gestores de fondos activos han tenido que librar una lucha últimamente debido a que la diferencia existente entre la rentabilidad de las acciones dentro del S&P 500 y la del propio índice - lo que se denomina tasa de dispersión - ha venido disminuyendo históricamente desde 2010. Dicho de otra forma, el espacio entre los mejores y los peores comportamientos dentro del índice se ha estrechado. Pero la subida de los tipos de interés unida a la creencia en aumento de que la inflación va a subir, y el final del ciclo económico, podrían dar lugar a niveles de dispersión mayores el próximo año, lo que daría a los gestores de fondos activos la oportunidad de batir el índice S&P 500. En oposición a este telón de fondo, “2017 podría ser el año del inversor en fondos activos”, según Candace Browning, responsable del Bank of America Merrill Lynch Global Research.

Browning puede tener o no razón, pero 2017 no sería el primer caso en el que los gestores de fondos activos batieran sus índices de referencia. El conjunto de gestores de fondos activos de gran capitalización de la bolsa americana también batieron el índice S&P 500 en 2017, 2009 y 2013. La inversión activa ha predominado incluso durante largos periodos. Desde el año 2000 hasta 2009, el S&P 500 bajó un 1,0% anual. Durante la llamada década perdida, el 63% de los fondos activos de gran capitalización en bolsa batió el índice con una rentabilidad media anual del 2,4%.

Ya que los índices de referencia tradicionales ponderan sus componentes por el valor del mercado - a mayor capitalización, mayor será el índice del mercado - los inversores en fondos indexados son vulnerables a las burbujas. Un clásico ejemplo data de finales de los 90 y principios de los 2000, cuando los inversores elevaron las acciones de tecnológicas a niveles absurdos. Cuando la burbuja explotó, los inversores en fondos indexados pertenecientes al S&P 500 quedaron hechos trizas, aunque los fondos dirigidos a acciones devaluadas y a fondos de baja capitalización ganaron dinero. El “talón de Aquiles de los fondos de índices ponderados por capitalización”, explica Johnson, es que se está completamente expuesto a las manías del mercado.

Los mejores índices de referencia

Por supuesto hay más índices de referencia que el S&P 500. Entre otros también conocidos están el Russell 2000, que replica acciones de pequeñas compañías; el MSCI EAFE, sinónimo de acciones de gran capitalización en países extranjeros desarrollados; y el Bloomberg Barclays US Aggregate Bond (AGG), el índice estándar para bonos de alta calificación americanos.

Para evaluar las áreas más adecuadas para referenciar a un índice y cuáles se prestan más a la gestión activa, observamos los datos procedentes de los índices Morningstar y S&P Dow Jones, que desgranan los fondos de gestión activa en bolsa y los bonos con respecto a sus equivalentes o a los propios índices. Con la ayuda de Morningstar, también pusimos a funcionar nuestras pantallas para estudiar la variedad de acciones y bonos durante diversos periodos.

¿Los hallazgos? Algunos coinciden con lo que la mayoría de los analistas del mercado revelan sobre replicar un índice: En los mercados productivos - las acciones y bonos que son observados de cerca y fáciles de operar - hay que apostar por los fondos indexados. En los mercados menos productivos se deben elegir fondos de gestión activa. De manera que dentro del mercado de EE. UU., replicar un índice da mejores resultados con las acciones de las grandes compañías. Pero hay que inclinarse por la gestión activa de fondos dirigidos a acciones de pequeñas y medianas empresas. Morningstar ha averiguado que el bajo coste, sobre todo en el caso de los fondos de gestión activa de baja capitalización, ha hecho un buen trabajo y ha batido a los fondos indexados equivalentes.

Lo mismo ha ocurrido con respecto a la bolsa extranjera. La mayoría de los fondos activos que invierten en acciones de pequeñas y medianas empresas en el extranjero han sobrepasado sus respectivos índices durante 10 años. Pero sus homólogas de gran capitalización, no.

Finalmente, el estilo inversor también importa. Los datos procedentes de Morningstar y S&P muestran que, a largo plazo, los fondos activos orientados al valor que invierten en acciones de grandes, medianas y pequeñas empresas, tuvieron más éxito a la hora de sobrepasar sus índices de referencia que otras equivalentes que invierten en compañías de rápido crecimiento o cuyos componentes muestran una mezcla de crecimiento y valor.

Los bonos son engañosos. La sabiduría tradicional sostiene que los bonos se adaptan muy mal a los índices. El índice Bloomberg Barclays AGG contiene miles de valores, y no todos operan a diario, lo que hace que sea difícil darles un precio con precisión. Además, los fondos de índice de bonos tienden a tener un portafolio representativo que emplea una técnica llamada muestreo, la cual intenta imitar el índice de referencia al que replican, lo que puede a veces dar lugar a diferencias de comportamiento entre estos fondos y sus benchmarks.

Los gestores de fondos activos de bonos pueden intentar añadir valor invirtiendo fuera de las restricciones del índice de referencia sobre la deuda de alta calificación. Pero lo que les separa de los índices de bonos es su habilidad para adaptar la susceptibilidad de su portafolio a los movimientos de los tipos de interés. Esto es esencial porque cuando los intereses bajan, los precios de los bonos generalmente suben, y si los intereses aumentan, los precios de los bonos bajan.

En estos días en que los intereses suben, el índice AGG parece especialmente vulnerable. Su duración, una medida de su sensibilidad a los tipos de interés, es de 5,9 años. Esto implica que si los tipos de interés suben en un punto porcentual, el índice perderá el 5,9% de su valor. Si usted posee un fondo Aggregate Bond index americano, está sujeto a él. Pero un gestor de fondos activos de bonos a medio plazo puede suavizar la subida de intereses con la compra de deuda de vencimiento a corto plazo, entre otros movimientos.

Lo que resulta de todo esto es que los inversores han obtenido mejores resultados con fondos de gestión activa dirigidos a bonos de alta calificación a medio plazo. Estos fondos tuvieron el índice de satisfacción más alto durante 10 años de todas las categorías de fondos analizadas por Morningstar.

En otras áreas del mercado de bonos, se han mezclado los resultados para el caso de los gestores de fondos activos, afirma Aye Soe, directora senior de bolsa mundial en S&P Dow Jones Indices. “Puede pasar cualquier cosa, todo depende de si los gestores de fondos obtienen el tipo de interés correcto o no”.

Un poco de ambos

La forma más inteligente de invertir es combinar los fondos indexados y los fondos de gestión activa de bajo coste. De hecho, así es como la mayoría de los americanos invierten su dinero, afirma Johnson, de Morningstar.

En lo que respecta a las acciones, la mejor forma de configurar un portafolio es establecer una cartera principal formada por un fondo indexado que replique el índice S&P 500, o que copie un índice de referencia general de mercado. The Kiplinger ETF 20 incluye ambas opciones: el iShares Core S&P 500 y el Vanguard Total Stock Market (NYSE ARCA: VTI.ARCA).

Después complemente sus fondos indexados con un par de fondos de gestión activa orientados a grandes compañías. Dos fieles del Kiplinger 25, la lista de nuestros fondos mutuos favoritos, son el Dodge & Cox Stock (DODGX), que persiguen acciones a precio de ganga y cobran solo un 0,52% anual, y el Mairs & Power Growth (MPGFX), dirigido a compañías más orientadas al crecimiento y que cobra un 0,65% anual.

Preguntas más frecuentes sobre los ETF

Llene el segmento de capitalización baja y media de su portafolio con fondos de gestión activa. Los que más destacan son los que forman parte del Kiplinger 25, el T. Rowe Price Small-Cap Value (PRSVX) y el Parnassus Mid Cap (PARMX).

En el caso de la bolsa extranjera, comience con un fondo indexado diversificado. Una sólida elección es el Vanguard Total International Stock (VXUS), un componente del Kip ETF 20. Seguidamente añada dos componentes del Kiplinger 25, del FMI International (FMIJX) y del Fidelity International Growth (FIGFX). Sus índices de coste - 0,94% y 0,96%, respectivamente - están por debajo de la media de los fondos extranjeros de gestión activa. Si cree en el argumento del largo plazo para las acciones en mercados emergentes (hay que admitir que su comportamiento mediocre en los últimos años lo ha dificultado), divida su dinero entre el iShares Core MSCI Emerging Markets ETF (IEMG) y el Baron Emerging Markets (BEXFX), un componente del Kip 25. Aunque el ETF cuesta solo un 0,14% anual, el índice del coste del Baron del 1,45% está en el punto más álgido.

En el caso de los bonos, cree una cartera principal de fondos activos óptimos como el DoubleLine Total Return Bond (DLNTX), el Metropolitan West Total Return Bond (MWTRX), el Pimco Income (PONDX) y el Vanguard Short-Term Investment-Grade (VFSTX). Si puede tolerar más riesgo, añada el fondo Vanguard High-Yield Corporate Fund (VWEHX), que adopta un enfoque conservador a la hora de invertir en bonos basura.

Fuente: Kiplinger

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