¿Qué es la renta variable?
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Sergio Yuste Teruel, responsable del blog GestiónPasiva y asesor financiero asociado de EFPA (European Financial Planning Association), nos explica qué es la renta variable.

¿Te gustaría ser propietario de algún negocio sin aparecer por las oficinas? ¿En especial de aquellos que venden productos que consumes? Apple (NASDAQ: AAPL), Coca-Cola (NYSE: KO), Nike (NYSE: NKE), Inditex (BM: ITX), BMW (XETRA: BMW), Danone (EURONEXT: BN), Facebook (NASDAQ: FB), Nestle (SIX: NESN), Google (NASDAQ: GOOGL), Adidas (XETRA: ADS), Volkswagen (XETRA: VOW3), Samsung (LSEIOB: SMSN), McDonald's (NYSE: MCD), etc. Sí, de todos ellos y de muchos más, y sin tener que dar la cara ni explicaciones. Imagina que además de disfrutar de sus productos, recibieras una parte del beneficio, y a medida que crecen las empresas, recibes cada vez más.

Esta situación se puede dar en la realidad gracias al mercado de renta variable, una de las grandes herramientas que existen para la creación de riqueza. Junto con los avances tecnológicos de hoy en día, cualquier persona puede comprar acciones de cualquier empresa y desde cualquier lugar.

¿Qué es el mercado de renta variable y qué función cumple?

El mercado de renta variable es el lugar donde puedes comprar y vender acciones de las empresas. Cuando las adquieres te conviertes en su accionista, y pasas a ser propietario pero en la parte proporcional a las acciones adquiridas. Tener acciones te da derecho, entre otras cosas, a asistir a las juntas, a votar (cuando se tiene el número mínimo de acciones) o a recibir parte de los beneficios de la empresa (cuando los distribuye).

El mercado de renta variable sirve a las empresas para financiar su actividad. El dinero necesario lo pueden conseguir de dos maneras. Una mediante el endeudamiento (acudiendo al banco o emitiendo títulos de renta fija) y otra mediante las aportaciones de sus socios (cuando se crea la empresa o una vez en marcha mediante ampliaciones de capital). La diferencia entre el endeudamiento y las aportaciones es que cuando la empresa se endeuda, tiene la obligación de devolver el dinero a sus acreedores, en cambio, con el dinero de los socios no tiene ninguna, pasa a formar parte de los fondos propios. Los socios solo pueden recuperar el dinero vendiendo su participación a otro inversor y también en caso de liquidación de la empresa, siempre y cuando les corresponda recibir algo (los acreedores siempre tienen derecho a cobrar antes).

No todas las empresas que se financian con dinero de los socios cotizan en un mercado de renta variable. Las que no lo hacen tienen sus motivos. Unas deciden no cotizar por las obligaciones de transparencia y de información que les impone el organismo encargado de supervisar y regular el mercado, por ejemplo, en España es la CNMV. Otras porque no lo necesitan, ni por cuestiones económicas ni de publicidad. Como el caso de Mercadona. Son empresas que se financian con los beneficios que van generando, manteniendo el control del capital social.

El mercado de renta variable también puede serte útil para rentabilizar los ahorros. Tienes la posibilidad de acceder de una manera sencilla al capital social de las empresas más importantes de una economía y beneficiarte del crecimiento económico desde el sillón de tu casa. No debe extrañarte que la inversión en renta variable sea la más rentable de todas. Ni la inversión en renta fija, ni la inmobiliaria, ni cualquier otra supera sus rentabilidades obtenidas en el pasado.

La inversión en renta variable también protege a los ahorros de la inflación. Las familias pierden poder adquisitivo con el aumento de los precios en una economía. Invirtiendo en las empresas tienes a la inflación como aliada. Si aumentan los precios de sus bienes y servicios, también lo hacen sus ventas. La inflación acaba afectando igualmente al precio de las acciones.

¿Cómo ganar dinero con la renta variable?

En el mercado de renta variable puedes ganar dinero de dos formas. Una es recibiendo los dividendos que reparten las empresas y la otra es especulando con el precio de las acciones. Aunque una no quita la otra. Los dividendos y las ganancias de capital son la combinación perfecta, pero eso sí, a largo plazo.

Los dividendos son la parte del beneficio que una empresa entrega a sus accionistas. Muchos inversores se convierten en accionistas únicamente para recibirlos, aunque son los grandes ignorados. He llegado a leer que los dividendos son cosas de abuelos. Lo cierto es que a largo plazo los dividendos son una parte fundamental en la rentabilidad que se obtiene en una inversión en renta variable. La decisión de las empresas de repartirlos viene motivada en gran parte por sus resultados. Si un año la empresa reduce el beneficio, repartirá menos dividendos. Si ese año tiene pérdidas, directamente no repartirá. Si tiene beneficios pero la dirección considera que tiene que reinvertirlos para hacer crecer la compañía, tampoco habrá. Nunca están garantizados. De hecho, el término renta variable viene de las variaciones que sufren los dividendos a lo largo del tiempo. Todo lo contrario a lo que ocurre con los intereses de la renta fija.

En cuanto la especulación, es la forma de ganar dinero más extendida en el mercado de renta variable. Aunque no significa que sea la más efectiva. Una vez las empresas lanzan su oferta de acciones inicial en el mercado primario para los inversores más deseosos, las acciones pasan a negociarse en el mercado secundario entre los propios inversores. Los que ya son accionistas pueden deshacerse de ellas y los que quieren serlo pueden adquirirlas. Los inversores que son capaces de vender las acciones a un precio mayor que cuando las compraron son los que se llevan el gato al agua.

Aquí surgen diversos estilos de inversión que giran en torno a la evolución de los precios, como el trading, value investing o global macro, los cuales en muchos casos son llevados a cabo por inversores siguiendo estrategias de lo más estrambóticas. Para perder dinero no hace falta complicarse tanto. Se habla y se escribe mucho (mucho no, ¡muchísimo!) sobre la especulación en bolsa, pero en la práctica es muy complicado ganar dinero, sobre todo en el corto plazo.

¿Cuál es el riesgo de invertir en renta variable?

El principal peligro viene de no diversificar. Invertir todos tus ahorros en acciones de una única empresa es correr con su misma suerte. Si a la empresa le va bien, a tus ahorros también, pero si la empresa pasa por dificultades, a tus ahorros no le irán tan bien. Y si quiebra, despídete de ellos.

¿Qué es la diversificación y por qué es necesaria?

Según diversos estudios, para reducir este tipo de riesgo, llamado riesgo no sistemático, la cantidad mínima de acciones de empresas diferentes que debe haber en una cartera de inversión ha de ser 30. Otros hablan de más. La cuestión es que cuanto más diversifiques tu cartera mejor. Así, los efectos negativos de situaciones que ocurren en una empresa, como por ejemplo un nuevo producto de la competencia, un escándalo de fraude, disminución de las ventas etc. y que acaban perjudicando al valor de la acción, se difuminan entre el total de la cartera.

Otro peligro de la inversión en renta variable son los continuos subes y bajas que se producen en las cotizaciones de las acciones, que provocan a muchos inversores tomar malas decisiones. El término que los define es volatilidad, y no es que sea peligrosa en sí, porque para los expertos (para los más espabilados) es sinónimo de oportunidad. Cuando el mercado baja les permite comprar barato, y cuando sube vender caro.

Pero la mayoría de inversores, por ignorancia y arrastrados por las emociones (estas son el verdadero peligro), hacen lo contrario. Sienten codicia cuando suben sus inversiones comprando más, y entran en pánico cuando caen vendiéndolo todo. Pero por suerte hay remedio. Y la solución es, partiendo de una cartera diversificada (tan solo sufriendo el riesgo sistemático o de mercado), invertir a largo plazo con el perfil de riesgo adecuado.

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¿Cuál es la función de la renta variable dentro de una cartera de inversión?

La inversión en renta variable es el combustible para tu cartera de inversión. Cuanto más protagonismo tenga la renta variable en tu cartera, más se beneficiará del crecimiento económico en general, aunque cada cierto tiempo sufra con las recesiones. Como te decía antes, a largo plazo es la inversión más rentable de todas. Sin embargo, para periodos más cortos puede ser la más desastrosa. Pese a que su rentabilidad histórica está por encima del 10%, ha habido 25 años en los últimos 100 que acabaron con rentabilidad negativa, y uno de ellos con un -40,30%. Y esto no es moco de pavo.

Pero para obtener los máximos beneficios con la renta variable hay que pasar de vez en cuando por alguno de estos. Una forma de que tu cartera no tenga altibajos tan pronunciados (no todos los inversores los soportan igual) es dándole más protagonismo a la renta fija. La renta variable y la renta fija son activos que a veces no se mueven en la misma dirección, y las rentabilidades obtenidas de ambos se compensan entre sí, disminuyendo las variaciones en la rentabilidad de tu cartera. La parte negativa es que la disminución de las variaciones es en los dos sentidos, tanto por arriba como por abajo. Determinar tu perfil de riesgo también te ayuda a saber cuánto estás dispuesto a soportar.

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Concluyendo sobre la renta variable

El mercado de renta variable es el que más interés despierta en los mercados financieros, pero a pesar de su popularidad, la mayoría de gente no entiende cómo funciona ni qué función cumple. Mucha culpa de ello la tiene la industria que existe alrededor, la cual intenta hacer creer, en especial al inversor particular, que es algo muy complicado con el único objetivo de enriquecerse a su costa. Pero en realidad no lo es.

Los mercados de renta variable son muy importantes para el buen funcionamiento de una economía. A través de ellos se canaliza el ahorro de las familias hacia la inversión. Por una parte, las empresas consiguen financiación para llevar a cabo sus proyectos, y por otra, las familias rentabilidad para sus ahorros.

La renta variable ocupa el 100 % de mi cartera de inversión. Estoy dispuesto a soportar los vandazos que se producen en los mercados a cambio de conseguir más rentabilidad a largo plazo, que por otra parte me vienen bien para invertir a buenos precios. No invierto con acciones individuales, sino con fondos de inversión, en concreto con fondos indexados, entre otras cosas porque me resulta más cómodo y me facilitan la tarea de diversificar.

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Fuente: GestiónPasiva

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