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4 tipos de personas cuyos consejos pueden arruinarte.

Es increíble cuanta gente se comporta como si fueran expertos en temas que precisan una sustancial formación y experiencia. Todos tenemos el típico pariente sabelotodo que puede diagnosticar cualquier enfermedad, o el amigo de la familia que identifica rápidamente el traqueteo de nuestro coche, y ¿quién no conoce a alguien que siempre tiene algo que decir sobre cómo administramos nuestro dinero?

El autonombrado asesor financiero es alguien que nos dice encantado qué acciones debemos comprar o ignorar, o que intenta ser el microgestor de nuestro sistema de jubilación. Sin embargo, lo que esa persona no tiene es licencia para asesorar, en sentido literal y figurado. El asesoramiento que no se ha solicitado y que no es profesional puede parecer bastante inofensivo, pero seguirlo ciegamente puede hundirnos si las cosas van mal.

Para asegurarnos de que esto no ocurra, debemos evitar el consejo de estos cuatro tipos de asesores financieros amateur.

Compañeros de trabajo y amigos cercanos

Pasamos mucho tiempo con nuestros compañeros de trabajo, quizá más tiempo que con nuestra familia, y si llevamos mucho tiempo en una empresa puede que empecemos a considerarlos como parte de ella.

Sin embargo, esto no quiere decir que estén cualificados para asesorarnos a nivel financiero. Obviamente sabrán algo sobre el dinero que ganamos e incluso puede que se hagan una idea sobre la salud financiera de la empresa, pero es posible que no lo sepan todo sobre nuestros objetivos, nuestra economía doméstica o nuestra planificación financiera en general.

Al tener amigos cercanos, es probable que se comparta todo con ellos, incluidos detalles personales sobre nuestra economía. No obstante, eso no significa que tengan todos los mínimos conocimientos precisos para darnos el consejo adecuado.

Es probable que esos amigos no hayan visto nuestro balance de cuentas o estén ajenos a las conversaciones en nuestra casa. Ese tipo de cuestiones son primordiales a la hora de diseñar un plan financiero, por no mencionar nuestra percepción del dinero a nivel emocional y cómo afecta esta a nuestras decisiones.

No hay nada malo en escuchar las ideas de los compañeros de trabajo y amigos, quizá alguno de ellos haya vivido una situación parecida a la que vivimos nosotros en ese momento. Debemos escucharlos, aunque seguidamente consultemos su opinión con un profesional para asegurarnos de lo que nos conviene.

Los miembros de nuestra familia

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Sí, es posible que nuestros familiares conozcan nuestros más profundos y oscuros secretos. Seguramente recuerden algunos de nuestros baches financieros del pasado con todo detalle. Además, pueden creer que saben cómo resolver todos nuestros problemas.

En cambio, de alguna forma son demasiado cercanos a nosotros.

Un planificador financiero no tiene interés personal en nuestras decisiones financieras - al igual que en el caso de un terapeuta, su trabajo es permanecer objetivo e intentar guiarnos por el camino deseado. Esta objetividad es prácticamente imposible de conseguir en el caso de un familiar.

Nuestra familia sabe demasiado y al mismo tiempo no lo suficiente, y es posible que tengan expectativas sobre cómo debemos vivir nuestra vida - expectativas que no siempre coinciden con lo que queremos. En resumen, la confianza no siempre trae buenos consejos.

Personas con más dinero que nosotros

Esta categoría incluye a todos aquellos que tienen, o aparentan tener, mucho dinero, lo que no indica necesariamente que sepan lo que hacen a nivel financiero.

La gente increíblemente rica puede tomar decisiones económicas terribles, como cualquier otra persona. ¿Cuál es la diferencia? Tienen un buen colchón para amortiguar los posibles errores.

Además, no hay ninguna garantía de que sean realmente tan ricos como creemos. Nadie sabe la deuda que pueden acarrear. Incluso posiblemente no sepamos cómo se hicieron ricos.

Aunque pueda parecer que los ingresos, la casa, la ropa y el coche o el estilo de vida son medidores del éxito financiero, en realidad no lo son. No hay que asumir que una persona con mayor fortuna tenga más conocimientos financieros que nosotros.

Los vendedores de productos financieros

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Incluso a la hora de seguir el consejo de planificadores financieros u otros profesionales de las finanzas - como pueden ser quienes trabajan para nuestro banco - debemos desconfiar de todos aquellos que reciben un sueldo por dar asesoramiento.

Personal Capital ha publicado recientemente un estudio que revelaba que el 40% de los estadounidenses creen que los asesores financieros están legalmente sujetos a trabajar en favor del interés del cliente. No obstante, la venta de productos a comisión ha creado lo que puede ser un conflicto de intereses, en el que algunos profesionales financieros puedan aconsejar productos que son más beneficiosos para ellos mismos que para sus clientes.

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