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Un mal jefe afecta no solo en el trabajo, sino también en la vida en general. Pero si entiende el problema, se puede librar incluso del peor de los jefes.

Tener un jefe horrible no solo tiene efecto en tu manera de trabajar en la oficina, sino que afecta a toda tu vida.

Según un sondeo realizado por Lynn Taylor Consulting, se malgasta la espectacular cantidad de 19,2 horas cada semana preocupándonos sobre lo que dice o hace el jefe, 13 de las cuales son durante la semana laboral y 6,2 durante el fin de semana.

«Un mal jefe probablemente pondrá en peligro tu crecimiento profesional y afectará a tu vida personal», dice Lynn Taylor, una experta en el espacio de trabajo y autora de «Tame Your Terrible Office Tyrant: How to Manage Childish Boss Behavior and Thrive in Your Job» (Amansa al horrible tirano de tu oficina: Cómo gestionar el comportamiento infantil de tu jefe y crecer en tu trabajo). «Un buen jefe te ayuda a progresar y saca lo mejor de ti. A pesar de que es raro, puedes reforzarte con un jefe horrible, sobre todo si buscas señales de alerta».

Es importante identificar pronto estas señales, antes de implicarte demasiado, sobre todo si las ves durante la entrevista de trabajo, De esta manera puedes decidir si es algo a lo que te quieres enfrentar (o puedes decidir si tendrás que buscar un nuevo trabajo).

Con el libro «Bad Bosses, Crazy Coworkers & Other Office Idiots» (Jefes malos, compañeros locos y otros idiotas de oficina) de Vicky Oliver y una entrevista con Lynn Taylor, hemos recopilado 21 signos de que tu jefe destruirá toda tu felicidad y los pasos que puedes dar a lo largo del camino.

1. Tu jefe nunca jamás está equivocado

Aprender a admitir que estás equivocado es una de las mejores cosas que puedes hacer para tus compañeros. Si tu jefe se niega a admitir que se equivoca, esto significa que no quiere salir fuera de su zona de confort para ti. Un estudio independiente de Lynn Taylor Consulting descubrió que el 91% de los empleados dijo que reconocer los errores de uno como jefe había sido un factor importante en la satisfacción del empleado en su trabajo. «Admitir errores transmite un mensaje a tus empleados de que es un ambiente seguro para asumir riesgos inteligentes, y si no lo haces, estás acabando con la innovación», dice Taylor.

2. Tu jefe hace demasiadas promesas

Un jefe que hace promesas excesivas es un jefe en el que no vale la pena confiar. «Es posible que te hayan prometido una serie de promociones, mayor responsabilidad o un aumento de sueldo, pero todo lo que obtienes es silencio», dice Taylor. «Con frecuencia, para llegar a la verdad, es útil utilizar los emails, si es que las discusiones cara a cara no llegan a ninguna parte. Si las respuestas no llegan por email, o no llegan, sé precavido.»

3. Tu jefe espera que seas como él

A la mayoría de la gente le gustan personas similares a ellos. Pero los buenos jefes saben que los diferentes tipos de personalidades pueden mejorar su equipo. Si tu jefe está siempre tratando de imponer su punto de vista en todo lo que haces, intenta seguir una o dos de sus sugerencias y dale las gracias por el resto. Mantente fiel a tus ideas, pero demuestra que valoras las recomendaciones de tu jefe.

4. Tienen la mala costumbre de llamarte en tu día libre

Echas ahí tus horas y obtienes permiso para tener un fin de semana largo, pero tu jefe no duda en llamarte durante tus horas libres. Para enfrentarte a este tipo de jefe Oliver dice que necesitas establecer pronto tus límites. «Puede aparecer la "ansiedad de separación" si tienes un jefe hambriento de poder y tú involuntariamente remueves ese poder», añade Taylor. «Es mejor que demuestres un sentimiento de comodidad con tu jefe que no para de pedir, como harías con un niño pequeño "horrible de dos años", tanto si planeas tomarte un día libre, irte pronto, llegar tarde o coger vacaciones». Si vas a irte, avisa lo suficiente y hazles saber que tienes todo controlado y dales el nivel de detalle necesario.

5. Tu jefe es un micro-director

¿Tu jefe te presiona tanto y es tan autoritario que eres incapaz de lograr nada eficientemente? Esto puede convertirse un problema permanente, así que prepárate pronto para ello. Si quiere saber todos los detalles de cada reunión, email y llamada, toma notas minuciosas de cualquier interacción de negocio y envíarselas a tu jefe, aconseja Oliver. Tu jefe piensa que tiene el control de todo y te dejará solo.

«Al tener demasiada comunicación con un micro-director o jefe necesitado, difuminarás su deseo de controlarte constantemente, a la vez que creas una confianza muy importante», dice Taylor.

6. No quieren escuchar tu punto de vista

Los jefes tercos son tan penetrantes como el dispensador de agua fría. «Pero existe una delgada línea entre parecer insubordinado y conversar sobre tu caso», dice Taylor. Si hay algo para tu jefe, tienes la mejor oportunidad de cambiar el comportamiento. «Evita la tentación de tener las mismas peleas en repetidas ocasiones. Cambia tus argumentos para obtener compromiso y documenta tu caso si crees en tu punto de vista. No ganes la batalla y pierdas la guerra».

7. Tu jefe tiene favoritos

Esto nublará su capacidad de reconocer tus habilidades y el valor que añades a la empresa. Tampoco ven que te están tratando de manera injusta. «No importa lo duro que trabajes o los resultados que consigas, de alguna manera se quedan eclipsados por los favoritos del maestro», explica Taylor. «Vale la pena dar ejemplo de buen comportamiento en esta situación, alabando a otros de tu equipo o a aquellos que están en otros departamentos por su esfuerzo de equipo. Estás dando reconocimiento a aquellos que lo merecen y demostrando el efecto poderoso que tiene para personas como tú».

8. Su feedback no es importante

¿Tienes la sensación de que no has sacado nada después de recibir feedback de tu jefe? ¿Es tan difuso que no ayuda nada? Puede que tu jefe no sepa qué decirte, lo que significa que no están preparados para el trabajo, o no quieren decirte nada útil, dice Oliver. Tu jefe podría estar reteniendo información para tener algún tipo de ventaja. Esta persona no es un jugador de equipo.

«Tendrás que decidir si tu carrera va a seguir estancada dando parte a este jefe; si se puede hacer algún movimiento lateral; o si aún puedes crecer gracias a las interacciones con otros altos cargos del equipo», dice Taylor.

9. Son agresivos pasivos o te ignoran

Una de las señales más desconcertantes y delatadoras de un jefe horrible es aquel que rara vez te hace saber en qué punto estás (o está él). «La mayoría de los empleados preferiría obtener crítica directa de su jefe a enfrentarse a un jefe aparentemente agradable pero traicionero», explica Taylor.

Si simplemente no son atentos, también es un problema. «Cuando tu jefe tiene la capacidad de atención de una mosca, no solo acaba con tu motivación, sino que sientes que estás girando sobre tus ruedas. «Intenta observar cómo captan otros la atención del jefe».

10. Tu jefe busca ser el centro de atención

¿Tu jefe utiliza constantemente la palabra «yo» al asociarla con éxito? ¿Se olvidó de invitarte a reuniones para presentar tu propio trabajo? Puede que intencionadamente esté intentando mantenerte fuera del foco de atención de tal manera que él pueda seguir siendo el centro, advierte Oliver. «El territorialismo está en el ADN de un mal jefe», añade Taylor. «Pueden convertirse en acaparadores de la gloria y llevarse el reconocimiento por tu duro trabajo. Tu mejor opción es gestionarlo y comprender la verdadera raíz del problema».

11. Tu jefe cotillea

Cuando tu jefe propaga rumores o cotillea sobre el personal, es desalentador y raro, y nada profesional. «Tu jefe horrible puede intentar meterte en el tema, pero es mejor si te mantienes fuera de este asunto», dice Taylor. «De otra manera, puede que te veas a ti mismo, sin querer, enajenando a otros si se propaga el mensaje».

Prueba con frases que te lleven de vuelta al foco de atención: «Hm, no sabía nada de eso. Pero ahora que me prestas tu atención, me gustaría comentarte algunas buenas noticias sobre la cuenta XYZ».

12. Tu jefe cambia constantemente de opinión

¿Esto te suena? Por la mañana te dice una cosa. Después de comer, nada que ver con la anterior. «Escoge la sugerencia que más te beneficie y sigue en esa dirección. «Quítate el hábito de ser dependiente de él en primer lugar. Nunca pidas permiso. En vez de eso, sencillamente infórmale sobre tus intenciones. Si tiene algún problema con cualquiera de tus decisiones, te lo hará saber».

Taylor dice que los jefes veleidosos suponen un reto, porque pueden desencadenar falsos comienzos sin fin. «Y eso puede afectar a las propuestas que presentas a tu equipo, causando un agotamiento colosal de productividad y moral». A veces es mejor esperar antes de ir por capricho de este tipo de jefes, dice. «Asimismo, puedes ser la voz de la razón haciendo preguntas no amenazadoras y bien pensadas sobre la idea más nueva del día. Esto puede hacer reflexionar a un jefe horrible y provocar un acercamiento más estratégico la próxima vez que se te asigne un proyecto "urgente"».

13. Es rápido a la hora de culparte por fallos, pero muy rara vez expresa gratitud cuando tienes éxito

¿Tu jefe te humilla delante de otras personas? Si lo dejas pasar una vez, sucederá una y otra vez. Los buenos jefes saben que deben tener este tipo de conversaciones en privado. Oliver aconseja pedir disculpas a tu jefe a puerta cerrada. «A pesar de que puede sonar contradictorio pedir disculpas a alguien por algo que claramente no fue tu culpa, pasan cosas increíbles cuando eres capaz de hacer algo así», escribe. Se forja un vínculo profundo. Todo lo que hay que decir es algo parecido a «Me siento culpable por su estallido de antes. Claramente he estado dependiendo demasiado de usted. Si tiene algún problema conmigo, le agradecería que me lo dijera en privado en mi oficina».

14. No se te está dando una opción de crecer

Existen unas cuantas cosas más agravantes en el trabajo que dejar a alguien estancado en las mismas responsabilidades rutinarias durante un largo periodo de tiempo, sobre todo después de que hayas expresado tu interés en ampliar tu nivel de contribución. «Si consideras que tus sentimientos no se están teniendo en cuenta, puedes demostrar aún de manera proactiva tus habilidades estratégicas en un proyecto actual y proponérselas a tu jefe; añade nuevas ideas al proyecto de tu jefe; sé más específico sobre cómo tus conocimientos y credenciales se podrían explotar más para las iniciativas XYZ; o, con permiso de tu jefe, ofrécete para trabajar voluntariamente en un proyecto de un departamento relacionado al que se adaptan tus capacidades, aumentando tus credenciales existentes», dice Taylor.

15. Cada día te cuesta más levantarte por las mañanas

Si se te pone un nudo en la garganta cada vez que tienes que enfrentarte a tu jefe o si te está costando el doble levantarte de la cama por las mañanas, presta atención. Puede ser que sencillamente tengas un jefe horrible. «Lo peor que puedes hacer es no hacer nada», dice Taylor. «Es mejor examinar primero si es una relación que vale la pena salvar con algunas tácticas diplomáticas y de alto nivel».

16. Tu jefe nunca habla de tu futuro contigo

¿Las conversaciones con tu jefe son sobre todo relacionadas con las ventas y se habla poco sobre tu senda de crecimiento? Un buen jefe hablaría sobre tus perspectivas de crecimiento a largo plazo dentro de la empresa, y no únicamente durante tu evaluación, explica Taylor. «Los jefes con tablas hablan con su equipo de manera regular, en vez de ser reactivos o esperar a que haya alguna emergencia, como por ejemplo tu nueva oferta de trabajo».

17. Tu jefe tiene rabietas con facilidad

Nadie debería soportar a un jefe fuera de control. «Si lo has soportado, el siguiente paso podría ser echar un vistazo a tu bolsa de trabajo favorita», dice Taylor. Pero si tu jefe solo tiene arrebatos ocasionales, puede que seas capaz de lidiar con la situación. Ten en cuenta el acrónimo CARG:

«Elegir el momento oportuno es importante con jefes propensos a las emociones. No te metas en la boca del lobo buscando aprobación y evita las horas más tempranas de la mañana, las de justo antes de la comida o después de malas noticias de la empresa».

18. Nunca trabajas lo suficiente

«Son las 8:30 de la mañana y tu buzón de entrada está a punto de explotar el servidor debido a la excesiva cantidad de solicitudes y peticiones de tu jefe», dice Taylor. «Podrías trabajar 24 horas al día 7 días a la semana y tu jefe seguiría sin estar satisfecho». Tu jefe tiene que ser consciente de que tienes unas horas limitadas al día y que no puedes hacer todo (bien) a la vez. Si no hablas, tu jefe seguirá presionándote.

19. Tu jefe actúa por miedo irracional

Si tu jefe actúa como si el mundo fuera a terminarse, el miedo se extiende por toda la oficina y afecta a tu concentración. «Intenta ser un ejemplo de racionalidad con tu jefe presentándole los "y si..." a tu jefe y resalta los aspectos positivos de la situación con hechos reales», dice Taylor.

20. Tu jefe miente

Un jefe que miente es de poca confianza. No es un buen fundamento para una relación productiva. «Algunos pueden volverse tan inmunes a sus propias historias que se convencen a sí mismos que las mentiras que están contando son verdad», dice Taylor. «Pueden legitimar sus mentiras argumentando que otros lo hacen, desviando este defecto de carácter señalando con el dedo a otros, o utilizar engaños para tapar meteduras de pata». Otros malos jefes sencillamente no son capaces de afrontar la disputa que habría por contar la verdad.

«Analiza cuáles son las motivaciones de tu jefe para mentir», sugiere Taylor. «Asegúrate de tener todos los datos antes de comenzar a realizar cualquier pregunta. Y recuerda que es mejor fomentar la honestidad que ir con ofensas o usar el sarcasmo».

21. Los proyectos pueden recibir de repente un carpetazo

Te dan el proyecto del año el viernes, pero el lunes, John, de alguna manera, está a cargo de él», dice Taylor. «Es como sentir que de repente has perdido todo el apoyo».

Tienes derecho a ser claro aunque con tacto, explica. Es mejor que evites: «¿Por qué John se está ocupando de mi proyecto?» Tómate un tiempo para reunir todos tus pensamientos, difuminando cualquier abismo de emoción. Prueba con algo como este en una reunión cara a cara: «Realmente quiero dar lo mejor de mí en este trabajo y tenía mucha ilusión por llevar yo ese proyecto». ¿Qué sucedió para que cambiase ese plan?»

«Puede que no seas el único en estar recibiendo ese trato por parte del jefe, así que no asumas que estás solo», dice. Si ves que se repite el patrón de perder encargos de trabajo, pide nuevos proyectos específicos y mide las reacciones antes de dar el siguiente paso».

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