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La Dra. Kristin Neff, psicóloga de la Universidad de Texas en Austin, nos cuenta las 6 cosas que nos hacen convertirnos en nuestros peores críticos y cómo evitarlas.

Si las redes sociales nos han enseñado algo, es que los críticos nunca faltan. Entonces, ¿qué necesidad tienes de añadirte a ti mismo a la lista de personas que te juzgan?

La ciencia tiene la respuesta.

Las investigaciones en el campo de la psicología se iniciaron en 1998 cuando los científicos de la Universidad Estatal de Ohio demostraron la teoría del sesgo de la negatividad, es decir, el cerebro reacciona más fuertemente a la entrada negativa que a la positiva (hay un aumento más fuerte de la actividad eléctrica en el cerebro en respuesta a acontecimientos negativos).

Esto es una herencia de nuestros antepasados cavernícolas, cuando las respuestas del cerebro nos ayudaban a mantenernos fuera de peligro. El problema radica en el hecho de que este sesgo hace que las cosas negativas parezcan más negativas de lo que realmente son. Además, para empeorar las cosas, hemos evolucionado de tal forma que casi no prestamos atención a nuestros éxitos, y en su lugar, nos centramos únicamente en nuestros fracasos.

Todo esto puede hacer que acabemos sufriendo depresión, ansiedad, falta de motivación y productividad, o algo peor.

Entonces, ¿cuál es la salida? La Dra. Kristin Neff, psicóloga de la Universidad de Texas en Austin, dice que se llama autocompasión.

Según ha dicho Neff al New York Times:

"Las investigaciones demuestran que la barrera número uno para la autocompasión es el miedo a ser complaciente y a perder la ventaja. Sin embargo, las investigaciones demuestran que eso no es para nada cierto. Es justo lo contrario. La autocompasión puede conducir a mayores logros que la autocrítica".

No solemos ser conscientes de cuándo estamos más necesitados de autocompasión, así que te traemos un poco de ayuda. Estas son seis formas en las que te conviertes en tu peor crítico.

1. Pensar que eres malo en algo

Independientemente de si te crees la charla de TEDx de Josh Kaufman según la cual se necesitan 20 horas para ser bueno en algo o la declaración de Malcolm Gladwell de que se necesitan 10.000 horas (para convertirse en uno de los mejores en algo), la verdad es que ninguna es cierta.

Concédete algo de tiempo para ser malo en algo. Todo el mundo pasa por curvas de aprendizaje. Sir James Dyson era realmente malo en la construcción de aspiradoras, ya que según le dijo a la ABC National Radio, tuvo que construir 5.126 prototipos fallidos antes de conseguir que su primera aspiradora funcionara. ¿Y si hubiera sacado conclusiones erróneas sobre sí mismo demasiado pronto?

2. Compararte habitualmente con los demás

Las redes sociales no son de ayuda. Tendemos a compararnos con los demás, y esto no nos ayuda en nada. Cuanto más nos comparamos con otra persona, más estamos sujetos a las expectativas de otra persona (ya es bastante difícil estar a la altura de las nuestras). Perdemos de vista nuestra definición de éxito y tenemos demasiado en cuenta lo que otras personas podrían pensar sobre nosotros.

3. Sentirte mal por tus diferencias

Creemos que nuestras diferencias nos hacen menos que otras personas, pero en realidad nos hacen mejores.

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Todos solemos caer en la idea de que la diferencia es mala, que todo el mundo debe ser igual. Sin embargo, esto no es para nada cierto, la diferencia hace que seamos especiales, diferentes, y que proporcionemos al mundo un poco de color.

4. Olvidar que lo que no te mata te hace más fuerte

Sí, es una perogrullada. Entonces, ¿por qué no perdonamos nuestros errores? Los fracasos son buenos, ya que puedes aprender de ellos y hacerte más fuerte.

5. Permitir que tu monólogo interior te diga que no eres lo suficientemente bueno

Muchos de nosotros creemos que no somos lo suficientemente buenos.

Tristemente, esta creencia se basa más a menudo en una percepción errónea/experiencia personal tomada de la manera equivocada.

Mantén tu diálogo interno bajo control y recuérdate a ti mismo que eres lo suficientemente bueno para cualquier cosa.

6. No comprender la crítica

No todas las críticas son iguales. Decide quién puede criticarte e ignora al resto. Piensa que la crítica constructiva tiene la misma intención que la de los críticos de cine - crear un mejor arte, es decir, una mejor versión de ti.

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