3 hábitos diarios de los genios que pueden hacerte más inteligente
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La palabra "genio" es uno de los términos peor utilizados de la historia. Aunque esta palabra es utilizada de forma correcta en algunas ocasiones, la connotación que comúnmente asociamos con ella se aleja bastante de la realidad.

Etiquetamos correctamente la brillantez intelectual y el poder creativo como genio - y deberíamos - sin embargo, ya es hora de que dejemos de asumir que esas cosas son únicamente fruto del talento o de los dones innatos.

De hecho, cada vez más investigaciones están demostrando que, aunque el talento es, de hecho, responsable de algunos resultados extraordinarios, la mayoría de los logros suelen ser el resultado de una combinación de práctica, hábito y mentalidad.

Van Gogh era un genio. Mozart era un genio. Marie Curie era un genio.

Dicho esto, basar esas afirmaciones en su talento natural no solo es un error, sino que también le quita importancia al trabajo y esfuerzo diarios que requería el talento que tenían.

El genio depende naturalmente del contexto, y para alcanzarlo es necesario mucho más que seguir unos pocos pasos que podrás encontrar en innumerables artículos de Internet, no obstante, cualquiera puede mejorar su inteligencia y creatividad muy fácilmente.

De hecho, para conseguirlo tan solo necesitas una hora al día.

Reflexiona durante 10 minutos al día

¿Con qué frecuencia te preguntas por qué haces lo que haces?

No solo estamos hablando de las tareas de tu lista de tareas diarias, y la respuesta no es tan sencilla como "porque me ayuda a pagar las facturas" o "es mi pasión". Esos son buenos lugares para empezar, pero en realidad, ¿cuál es el objetivo?

¿Qué te emociona en este mundo? ¿Qué es lo que no te gusta de él?

¿Qué porcentaje de tu vida ideal estás viviendo? Si mucho, ¿qué podría salir mal?

Estas preguntas solo arañan la superficie, sin embargo, las preguntas profundas y contemplativas te obligan a ir más lejos que la mayoría de la gente cuando sueñan despiertos o casualmente se desvanecen, y te enseñan a pensar con claridad.

El hecho de averiguar las cosas que te beneficiarán durante mucho tiempo te hará sentir mucho mejor.

Es posible que aprendas muchas cosas de las ideas que encuentras en el mundo exterior, sin embargo, en realidad se puede aprender aún más al desglosar y dar mejor sentido a las cosas que ya te rondan por la cabeza.

Hazte una pregunta difícil cada día, y dedícale el tiempo necesario a pensar sobre ella.

Lee 20 minutos todos los días

Dedicarle tiempo a la lectura es una gran manera de mantenerse al día y salir adelante.

Internet tiene una gran cantidad de información que ofrecer si sabes dónde buscar, y hay muchas personas inteligentes que comparten contenido todos los días.

Dicho esto, leer libros físicos posee una magia que va mucho más allá de leer en una pantalla.

Un artículo como este puede interesarte, e incluso puede ayudarte a aprender algo nuevo y valioso, pero no puede hacer el trabajo de absorberte como lo haría una buena historia o una investigación detallada.

La lectura también trata tanto sobre las ideas que van apareciendo en tu propia mente como sobre lo que el escritor está intentando decirte, y es ahí donde el cerebro hace el verdadero trabajo de agudizarse a sí mismo.

Si leyeras durante 20 minutos o alrededor de 15 páginas de un libro todos los días, en un año podrías leer entre 15 y 20 libros.

Concéntrate durante 30 minutos al día

Cuando juntas tu cerebro y tu cuerpo y te dedicas a algo, te das la oportunidad de refinar tu mente de una manera en la que el pensamiento y la lectura por sí solos no pueden competir.

Es natural pensar que cuando un músico se centra en la práctica de una melodía o cuando un artista está absorto en el proceso de la pintura, estos están perfeccionando su oficio y cosechando las recompensas de su práctica en su dominio específico.

10 aplicaciones para mejorar la concentración

En realidad la cosa va mucho más lejos. En estados de concentración profunda, cuando estamos siendo desafiados y empujados por una actividad, también estamos perfeccionando nuestra maquinaria mental en general. Estamos refinando nuestra capacidad de interiorizar la información, y este proceso presenta una ventaja intelectual que se transfiere fácilmente.

Aprender a aprender es una de las cualidades más importantes que se requieren en este mundo en constante cambio, y proviene de la capacidad de centrarse intensamente en algo que te empuja a exigirte más a ti mismo.

Independientemente de si es un hobby o un proyecto personal, merece la pena dedicarle al menos media hora al día. No solo te hará más satisfecho, sino que también mejorará tu mente.

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