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Las negociaciones forman parte de todas las interacciones humanas. No puedes evitarlas, así que es mejor que te conviertas en un experto para llevarlas a cabo con éxito.

No importa quién seas o qué tipo de trabajo tengas, es de vital importancia que seas capaz de negociar. Incluso si tienes un trabajo en el que no tienes que negociar de forma directa, probablemente tengas que negociar con tu jefe para conseguir un aumento o con tus compañeros de trabajo para completar un trabajo. Eso significa que si no sabes negociar correctamente, te encontrarás en una situación de desventaja.

Fuera del ámbito profesional, la negociación es una valiosa habilidad social que te será de gran ayuda cuando tomes una decisión con tu cónyuge o cuando intentes lidiar con tus hijos. También resulta útil para la gestión de conflictos. En todas estas situaciones, puedes crear una situación en la que todos ganen si sigues las tácticas y estrategias de negociación adecuadas.

A continuación te presentamos 7 estrategias de negociación que pueden ayudarte en muchos aspectos de tu vida.

1. Conoce tus condiciones y prioridades

En "El arte de la guerra", Sun-Tzu afirma que conocerte a ti mismo es la mitad de la batalla. Si no sabes ni siquiera quién eres, ¿cómo puedes ganar? Esta máxima también es aplicable a las negociaciones. Antes de participar en cualquier negociación, debes saber cuáles son tus objetivos, prioridades y límites.

Para comprender lo que quieres de una situación determinada, hazte las siguientes preguntas antes de cada negociación:

  • ¿Cuál es el resultado deseado de esta negociación?
  • ¿Qué resultados son absolutamente necesarios para mí?
  • ¿Cuáles son los resultados que me parece bien no obtener?/¿A qué estoy dispuesto a renunciar?

Una vez tengas las respuestas, podrás iniciar la negociación con unos límites y objetivos claros. Esto evitará la pérdida de tiempo y determinará tus estrategias de negociación.

2. Haz el primer movimiento

La "ventaja del primer movimiento" es una ventaja muy importante tanto en los negocios como en las negociaciones. Cuando mueves ficha primero y haces la primera oferta, estás fijando el tono para el resto de la negociación. Básicamente, te aseguras de dictar el impulso de la negociación.

3. No prestes demasiada atención a las "anclas"

Una vez seas consciente del efecto de anclaje, puedes tomar la decisión consciente de ignorarlo. Si no eres capaz de hacer la primera oferta, ten en cuenta que su primera oferta será el ancla en tu proceso de toma de decisiones. Y luego elige ignorarla. Por ejemplo, digamos que estás negociando la compra de una casa. El vendedor ofrece un precio de venta de un millón de dólares. Sentirás la tentación de hacer una contraoferta basada en el ancla psicológica de un millón de dólares. Resiste esa tentación, y en su lugar haz tu contraoferta basada en tu propia evaluación del valor de la propiedad.

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4. Contraataca siempre, pero no te alejes demasiado de la oferta inicial

Una primera oferta siempre será mala. Normalmente no es más que una prueba para tus estrategias de negociación y confianza. Un error bastante común que la gente suele cometer es hacer una contraoferta demasiado baja. En su lugar, haz tu contraoferta como si fuera la primera oferta, no como una reacción a su oferta. El proceso de toma de decisiones en este tipo de oferta es honesto y está más abierto a un acuerdo de beneficio mutuo. Además, es este tipo de mentalidad el que hace que haya buenas contraofertas y negociaciones.

¿Sabes que debes hacer una contraoferta, incluso si tu oponente te ofrece el precio perfecto al principio? Esto puede parecer codicioso, pero en realidad no lo es. Si aceptas la primera oferta porque cumple con todos tus requisitos, tu oponente acabará arrepintiéndose. Se darán cuenta de que han negociado mal. Así que incluso si la primera oferta es buena, ¡exige alguna mejora! No solo conseguirás un resultado aún mejor, sino que tu oponente también estará más satisfecho.

5. Separa las ganancias, pero combina las pérdidas

Esta es una estrategia de negociación que los profesionales usan todo el tiempo. Puedes hacer que tu oferta parezca más atractiva de lo que realmente es. Separar las ganancias significa declarar cada beneficio por separado. La idea se basa en el hecho de que la gente subconscientemente prefiere recibir los beneficios en incrementos, en lugar de todos a la vez. Para entender esta idea, piensa en un escenario en el que te encuentras un billete de 100 euros en el suelo, y otro en el que te encuentras dos billetes de 50 euros en el transcurso de media hora. ¿Qué escenario crees que te haría más feliz? Si realmente lo piensas, sin duda llegarás a la conclusión de que la segunda opción. Este mismo principio puede ser aplicado a las negociaciones.

Como ejemplo de cómo hacerlo, considera la siguiente frase: "El proyecto se terminará antes de lo previsto y por debajo del presupuesto". Puedes separar las ganancias en esta declaración así:

  • Este proyecto se terminará de acuerdo con todos los requisitos establecidos.
  • Se completará un 10% por debajo del presupuesto.
  • El proyecto se completará dos semanas antes de lo previsto.

Al enumerarlos de esa manera, tus beneficios parecen mucho más atractivos. Y por otro lado, debes agrupar las "pérdidas". En una negociación, las "pérdidas" son a lo que tu oponente renuncia. Es mejor presentarlas todas agrupadas, como una suma global, en lugar de declararlas por separado.

6. Comparte información

Esta es una de las estrategias de negociación más sorprendentes. En las negociaciones, la información es poder, y si sabes más que tu oponente, tendrás más posibilidades de salir victorioso. Esto significa que en la mayoría de las negociaciones hostiles, probablemente quieras acumular todas las ventajas que puedas obtener. Sin embargo, esta idea no es aplicable a la mayoría de tus negociaciones diarias. Adoptar un enfoque tan inflexible en negociaciones amistosas inhibirá la confianza y dará lugar a unos resultados peores para todos. También puede afectar a las relaciones. Así que en lugar de acaparar la información, compártela.

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7. Nunca te regodees

Aunque esta estrategia es la última, no es para nada la menos importante. Un buen vencedor nunca se jacta de su victoria en las narices de su oponente. Regodearse solo asegurará que tu oponente se vaya con un mal sabor de boca. Y si alguna vez tienes que lidiar con él de nuevo, no cabe duda de que buscará venganza. Así que no sacrifiques tu futuro solo para satisfacer tu ego. Sé humilde y modesto en la victoria.

Negociar es una habilidad esencial para los negocios y la vida. Sin las habilidades necesarias, estarás en desventaja en diversas situaciones como peleas con amigos o la compra de tu nueva casa. Esta es la razón por la que es tan importante que aprendas y practiques algunas estrategias clave de negociación. Elige una de estas tácticas y pruébala la próxima vez que te encuentres en una situación en la que necesites negociar. Te sorprenderá la gran diferencia que puede suponer.

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