3 formas de controlar tus finanzas y reducir el estrés financiero
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Gestionar las finanzas es algo que suele resultar complicado y frustrante a la mayoría de la gente.

A no ser que te sobre el dinero, acceder a tu banca online y ver el estado de tus cuentas no es para nada alentador. Cada vez que lo haces es un recordatorio de lo que debes o de lo poco que tienes. Para la mayoría de la gente, ocuparse de sus finanzas es como ordenar el garaje. Es complicado, frustrante y está lleno de cosas que has olvidado.

Sin embargo, si quieres vivir bien, disfrutar de una buena jubilación y sentirte satisfecho con tus finanzas, entonces debes enfrentarte a ellas de frente. Esconderte y esperar que mejoren las cosas no va a funcionarte. A continuación te presentamos algunas estrategias básicas para hacerle frente a tu estrés financiero.

1. Contratar ayuda

Si tienes problemas para calcular un presupuesto o decidir cómo invertir mejor tu plan de pensiones, no hay nada de malo en pedir ayuda. Existen una gran cantidad de asesores financieros, planificadores y entrenadores disponibles para ayudarte en esta tarea.

Un asesor financiero o planificador puede ayudarte a elaborar un presupuesto, explicarte tus puntos débiles y crear un plan de inversión.

Antes de contratar a nadie, haz una lista de los problemas a los que debes hacer frente así como de cualquier pregunta que tengas. Estas pueden incluir cómo pagar tus préstamos estudiantiles o cualquier otra deuda que tengas pendiente.

Si no puedes pagar a un profesional, busca un socio responsable, como un amigo o un miembro de la familia. Elige a alguien familiarizado con asuntos financieros y que tenga un estilo de vida similar al tuyo. Puedes crear registros semanales o mensuales y discutir tu progreso a través del correo electrónico, en persona o incluso a través de alguna aplicación de mensajería instantánea.

Tener un compañero de responsabilidad hará que te resulte más difícil evitar hacerle frente a tus finanzas, ya que habrá alguien esperando a que le cuentes cómo te van las cosas.

2. Perdonarte fácilmente

Cuando pasas años o meses escondiéndote de tus finanzas, enfrentarte a ellas puede parecerte algo imposible, especialmente si te fijas unas expectativas poco realistas.

Emily Guy Birken, autora de "End Financial Stress Now" (acaba ahora con el estrés financiero), considera que la gestión financiera es como cocinar: El hecho de que olvides añadir un ingrediente importante o de que cocines demasiado el pollo no significa que estés condenado a ser un mal cocinero el resto de tu vida.

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"Cualquier error financiero individual puede arruinar tu día (o tu semana, o más tiempo), pero no significa que seas malo con el dinero o que no estés aprendiendo a mejorar", dice. "La única forma de afianzar un problema con el dinero... es renunciar a aprender porque tienes miedo".

3. Utilizar la tecnología

¿Estás intentando hacer un presupuesto pero no sabes cómo? ¿Quieres abrirte un plan de pensiones pero no está seguro de qué fondos elegir?

Por suerte, existen una gran cantidad de aplicaciones que pueden ayudarte a responder a esas preguntas en unos pocos clics. Encuentra una aplicación de presupuestos que analice tu cuenta bancaria para rastrear tus gastos.

Algunas apps automatizan el ahorro basándose en tu saldo bancario y tus necesidades. Pueden hacer que el ahorro para varios objetivos sea posible y fácil de cumplir.

Finalmente, los robo-asesores son la solución perfecta para los inversores principiantes que no desean contratar a nadie para gestionar su cartera. Estos hacen una serie de preguntas para determinar la tolerancia al riesgo de los usuarios y el tiempo de jubilación antes de llegar a un plan semi-personalizado.

La mayoría de los robo-asesores tienen depósitos y cuotas mínimas bajas. Sin embargo, debes asegurarte de investigar lo suficiente antes de elegir la herramienta que mejor se adapte a tus necesidades.

En última instancia, cuando se trata de finanzas personales, casi siempre es mejor hacer algo, no importa cuán pequeño sea, que no hacer nada. Esconderte con la esperanza de que tu situación financiera mejore por arte de magia no es un plan. Empieza a adoptar medidas, y las pequeñas ganancias te ayudarán a mantenerte motivado a largo plazo.

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