2 hábitos de la gente productiva para hacer más
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Cómo la gente inteligente es capaz de hacer mucho trabajo en poco tiempo.

La productividad está más relacionada con tus hábitos que con tu coeficiente intelectual.

Lo que haces cada día o te acerca un paso o te aleja de hacer un trabajo de alto valor.

Gestionar el tiempo de forma eficiente es una tarea cada vez más complicada debido a la gran cantidad de distracciones que nos rodean.

La forma más efectiva de hacerle frente a las distracciones digitales es estar preparado para hacer lo que sea necesario para controlar tu vida. A continuación te contamos los dos trucos de las personas altamente productivas para conseguir hacer más trabajo en menos tiempo.

1. Las personas productivas ignoran las distracciones

¿Con qué frecuencia te sientes frustrado al final del día debido a que no has sido capaz de completar tus tareas más importantes?

Perder el impulso retrasa el progreso. Cada día, te enfrentas a los "villanos" de la vida y el trabajo que pueden sobrepasar tu energía e iniciativas. Forjan bloqueos y te hacen desviarte por un camino de trabajo superficial.

Casi 3 de cada 4 trabajadores (el 70%) admiten que se sienten distraídos cuando están en el trabajo, mientras que el 16% afirma que casi siempre están distraídos. El problema es incluso mayor entre los millennials y los de la generación z, ya que la cifra asciende hasta el 74%.

Trabajando con 95 voluntarios, los psicólogos Jeff Moher y Joo-Hyun Song de la Universidad de Brown, junto con Brian Anderson de la Universidad Johns Hopkins, han descubierto que los distractores sutiles cambian lo que hacemos más que los obvios. Sin embargo, estos no tienen el mismo efecto en lo que vemos.

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Las distracciones pueden comprometer tu efectividad en el trabajo. Tu cerebro requiere una cantidad significativa de recursos metabólicos para poder procesar información y realizar tareas complicadas.

Cada vez que cambias tu enfoque a una nueva tarea o dejas de hacer lo que estás haciendo para absorber el elemento de distracción, pierdes una parte de esa energía.

Pierdes impulso en el proceso. Se necesita todavía más energía para alcanzar el mismo nivel de atención y capacidad intelectual que antes.

Al permitir que las distracciones ocasionales interrumpan tu trabajo, usas más energía cerebral, te cansas fácilmente y pierdes la concentración.

Cuando dejas de realizar una acción y la vuelves a empezar, básicamente empiezas por el principio y necesitas crear el hábito una vez más.

En el momento en el que pierdes el hábito de la acción productiva y rompes tu flujo, pierdes el hilo. Te vuelves extremadamente vulnerable a la distracción - las demandas de otras personas se interponen en tu camino, te sientes tentado a responder a correos electrónicos y notificaciones urgentes y cualquier otra cosa que compita por tu atención y concentración.

Con el fin de rendir al máximo, dedica un tiempo para descansar, recargar las pilas y volver a hacer lo que mejor sabes hacer. Trabaja en carreras cortas y elimina deliberadamente las innumerables distracciones que te impiden hacer tu trabajo mejor.

Si eres capaz de seguir avanzando en tus tareas todos los días, es infinitamente más fácil mantenerte concentrado, hacer y sentir el progreso, y superar los obstáculos que inevitablemente aparecen en el camino.

La ejecución consistente es de vital importancia para tu progreso - esto mantiene tu cabeza clara y concentrada; te recompensa con una sensación constante de progreso; y, lo más importante de todo, te permite avanzar.

Si llegas al final del día con la sensación de que no has conseguido nada, intenta tratar esas tareas menos importantes como distracciones. Concéntrate en las cosas que te acerquen a tus objetivos de trabajo.

Si deseas ponerte en forma, escribir de forma consistente, comer mejor o cualquier otra cosa, ten cuidado con las distracciones.

Algunos flujos de trabajo, hábitos y rutinas pueden interponerse en el camino del trabajo real. Analízalos cada semana o mes con el fin de deshacerte de las distracciones que puedan pasar inadvertidas. Construye un sistema para bloquear las distracciones.

2. Las personas productivas alimentan su atención cada día de trabajo

El mayor desafío al que nos enfrentamos en relación con la concentración no son solo las distracciones, sino la falta de un objetivo claro. Cuando estás seguro de tus próximos pasos, resulta mucho más fácil empezar y crear impulso y progresar.

La concentración ayuda al cerebro de dos formas, dice el Dr. William R. Klemm, profesor senior de Neurociencia de la Universidad de Texas A&M. "Facilita el pensamiento riguroso y sostenido, y ayuda a solidificar los recuerdos".

La concentración es empezar una tarea y mantener la atención y el esfuerzo hasta que la hayas completado sin distraerte en el proceso.

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También se le conoce como "flujo". La gente también se refiere al enfoque como la sensación de "estar en la zona" - tu mente está tan inmersa que pierdes el sentido del espacio y el tiempo.

¿Cuáles son tus tareas más importantes? Para alcanzar una productividad significativa, necesitas un fuerte sesgo hacia la acción que te mantenga en el camino de hacer tu mejor trabajo día tras día.

La resistencia a hacer el trabajo que importa vendrá de dentro y de fuera. Traza un plan de crecimiento. Identifica el destino que buscas y luego identifica los pasos necesarios para hacer realidad ese destino.

Piensa las cosas en el más mínimo detalle.

Cuando te mueves hacia algo significativo, mejoras tus posibilidades de aumentar tus habilidades, conocimientos y obtener resultados.

Piensa en lo que deseas conseguir mañana.

El progreso simplemente no ocurre; tampoco el éxito. Ambos necesitan concentración, una decisión, un plan, acción y un compromiso continuo con pocas o ninguna distracción.

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