7 habilidades que te harán emocionalmente fuerte
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¿Alguna vez has tenido la sensación de que tus emociones cambian de un momento a otro y que tus estados de ánimo son erráticos e impredecibles?

Si es así, probablemente desearías depender menos de los acontecimientos externos y ser capaz de mantener la calma sin importar lo que esté sucediendo a tu alrededor.

Por supuesto, no hay nada malo en sentir cualquier emoción. Y es normal que nuestras emociones cambien. Sin embargo, algunas personas son capaces de controlar sus reacciones emocionales mejor que otras.

Y aunque hay muchas razones para ello - desde la genética y la educación hasta cuánto has dormido la noche anterior - esto es lo que más importa:

La capacidad de ser fuerte frente a emociones difíciles suele reducirse a unos mejores hábitos y habilidades.

A continuación te presentamos 7 habilidades que puedes aprender y que te ayudarán a ser más fuerte emocionalmente.

1. La metacognición

La metacognición significa pensar en tu pensamiento.

En concreto, se trata de la capacidad de ser consciente y evaluar lo que está sucediendo en tu propia mente - pensamientos, emociones, creencias, estados de ánimo, expectativas, diálogo interno, etc.

La mayor parte del tiempo nuestras mentes están en piloto automático - las cosas pasan y reaccionamos.

Cuanto más ignoras tu propia mente, más se convierten tus comportamientos en reacciones en vez de elecciones.

Y esto da lugar a una gran volatilidad emocional y estrés.

Por otro lado, si eres capaz de aprender a hacer una pausa y observar lo que pasa en tu mente, te das la oportunidad de actuar intencionalmente y a propósito.

Deja de intentar controlar tus emociones y aprende a sentir curiosidad por ellas.

2. El cambio de atención

La mayoría de las personas pasa el tiempo pensando en lo que les llama la atención.

Ya sea en las redes sociales o en la fantasía de un nuevo coche, nuestras mentes son fácilmente llevadas de una cosa a otra, a menudo con muy poca deliberación de nuestra parte.

Este es el problema que radica en esto:

El contenido de tus pensamientos determina el contenido de tus estados de ánimo.

Piensa en ello:

Si siempre estás preocupado por el futuro, acabarás sintiendo ansiedad.

Si siempre estás pensando en los errores del pasado, te vas a sentir muy avergonzado.

Si siempre estás pensando sobre cómo te han hecho daño, te vas a sentir muy enfadado.

Si deseas cambiar lo emotivo que te sientes, primero debes cambiar las cosas en las que piensas.

Por desgracia, esto no suele ser fácil:

Cuando estás atrapado en una espiral de preocupación, puede resultar difícil volver a centrar tu mente en tu trabajo.

Cuando estás atascado pensando en algún desaire que te han hecho, es difícil estar presente con la persona que está sentada a tu lado.

Cuando estás atrapado en la obsesión por cómo te sientes, resulta difícil tomar medidas sobre las cosas que sabes que te harán sentir mejor.

Para liberarte de los patrones de pensamiento inútiles y de los sentimientos dolorosos que producen, debes aprender a controlar tu atención.

Sin embargo, la cuestión es que tu habilidad para controlar tu atención es un músculo. Y si no lo ejercitas, este será débil. Esto significa que tu estado de ánimo y tus emociones estarán a merced de lo que te venga a la mente.

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3. La autocompasión

La autocompasión es un término algo técnico para una idea muy simple:

Cuando tengas problemas, trátate a ti mismo como tratarías a un buen amigo.

La mayoría de nosotros tenemos este extraño hábito de golpearnos y ser demasiado críticos con nosotros mismos cuando cometemos un error. Esto es especialmente irónico ya que, al mismo tiempo, ¡somos increíblemente compasivos y comprensivos cuando otras personas cometen errores!

Por desgracia, la mayoría de nosotros aprendimos al crecer que el "secreto" para el éxito y la felicidad en la vida es ser duro con uno mismo. De la misma forma que un sargento instructor duro grita a sus nuevos reclutas, aprendemos erróneamente que ser duro con nosotros mismos nos ayuda a evitar los fracasos. Excepto que eso no es realmente cierto...

La mayoría de la gente tiene éxito a pesar de su autocrítica, no gracias a esta.

Y de hecho, la mayoría de la gente podría ser mucho más eficaz y feliz si dejara de culparse a sí misma por cada fracaso o paso en falso.

Esto es debido a que cuando te castigas por cometer un error, tan solo añades una emoción más dolorosa y estrés a la frustración o tristeza que por sí acompaña a los errores.

Si deseas evitar estos picos y espirales de emoción dolorosa, aprende a practicar la autocompasión en lugar del autojuicio.

4. La tolerancia emocional

Gran parte de la fuerza emocional implica aprender mejores formas de responder a las emociones y estados de ánimo difíciles para que estos no acaben explotando fuera de tu control.

Sin embargo, los sentimientos difíciles iniciales son a menudo inevitables:

No importa cuán autocompasivo seas, cometer errores sigue doliendo y probablemente te haga sentirte culpable o avergonzado.

No importa cuán consciente seas de tus emociones dolorosas, aún así te dolerán cuando estas aparezcan sin previo aviso.

No importa lo bueno que seas en la gestión de la atención, habrá momentos en los que te quedarás atascado en la preocupación de vez en cuando y eso te llevará a la ansiedad.

Lo que significa que...

Tienes que ser capaz de seguir con tu vida a pesar de sentirte mal.

Al igual que un corredor necesita ser capaz de seguir corriendo a pesar de sentirse cansado si desea terminar la carrera, tú necesitas ser capaz de vivir tu vida a pesar de sentir emociones difíciles.

5. La reestructuración cognitiva

Cómo pensamos determina la forma en la que nos sentimos emocionalmente. Y una gran parte de cómo pensamos se reduce al diálogo interno, ese narrador que hay en el interior de nuestras cabezas.

Esto significa que si quieres mejorar en la gestión de los estados de ánimo y emociones difíciles, aprender a lidiar con tu diálogo interno es esencial.

Desafortunadamente, muchos de nosotros crecemos internalizando un estilo extremadamente negativo y pesimista de hablar de uno mismo:

En el momento en el que paso algo malo, lo primero que piensas es: "Dios mío, todo ha terminado ahora..."

En cuanto cometes un error, lo generalizas en un defecto del carácter: "¡Soy un idiota!"

El problema con esta autodeclaración excesivamente negativa es que crea profecías autocumplidas...

Cuando te dices constantemente lo malo que es todo, todo empieza a parecer realmente malo.

La única forma de salir de este dilema es reentrenar tu diálogo interno para ser más realista y preciso.

6. La asertividad

La mayoría de las personas escuchan el término asertivo y piensan que son groseros o agresivos. Sin embargo, en realidad, la comunicación asertiva no es para nada grosera o agresiva.

¿Eres emocionalmente inteligente?

La asertividad es el sano término medio entre la comunicación pasiva y la comunicación agresiva:

La comunicación agresiva significa no respetar los deseos y necesidades de otras personas (manipulación, por ejemplo).

La comunicación pasiva se produce cuando no se respetan los propios deseos y necesidades (ser "fácil de convencer").

La comunicación asertiva se produce cuando expresas honestamente tus propios deseos y necesidades, pero lo haces de una forma que también respeta a los demás.

¿Por qué es importante esto para la fuerza emocional y la gestión de los estados de ánimo difíciles?

La cuestión es la siguiente:

Cuando evitas el conflicto externo de forma habitual, acabas creando un conflicto interno.

Esto sucede más a menudo cuando la gente es demasiado pasiva en su forma de comunicarse:

Normalmente solo "sigues la corriente" cuando hay que tomar decisiones de grupo.

Crónicamente te abstienes de expresar tus opiniones o ideas.

Te rindes fácilmente para evitar el conflicto.

Este es el problema de ser tan pasivo y demasiado complaciente con los demás:

Cuando constantemente cedes a los deseos de los demás - e ignoras los tuyos - empiezas a sentirte mal contigo mismo y tu autoestima baja.

Tus niveles de frustración y ansiedad también suelen aumentar porque tus necesidades nunca se satisfacen.

Finalmente, acabas resentido con otras personas debido a que siempre consiguen lo que quieren y tú nunca consigues lo que deseas.

Ahora piénsalo...

Si tu autoestima es baja, estás lleno de frustración y ansiedad, y estás resentido con tus relaciones más importantes, ¿qué tan efectivo será la gestión de las emociones más difíciles por encima de todo eso?

Sí, no mucho.

Por otro lado, cuando aprendes a ser asertivo, tu capacidad de ser fuerte y equilibrado frente a las emociones difíciles sube mucho debido a que tu autoestima y confianza son mucho más altas.

Aprender a ser más asertivo es la cosa más subestimada que puedes hacer para mejorar tu salud emocional.

7. La aclaración de los valores

Puedes pasar todo el tiempo del mundo evitando lo que no quieres, pero si no estás seguro de adónde vas, ¿qué posibilidades tienes de llegar allí?

No, eso no es un rompecabezas o un problema mundial. Es únicamente para que pienses en una idea simple pero que suele pasarse por alto:

Fundamentalmente, la vida se trata de ir hacia las cosas que quieres, no de huir de las cosas que no quieres.

Considera lo siguiente…

No es el sueño de un niño pequeño crecer para ser realmente bueno en la gestión de su ansiedad.

No es el sueño de un niño pequeño llegar a ser realmente bueno en la gestión de la ira cuando crezca.

No es el sueño de un niño pequeño ser un experto en no dejar pasar el tiempo.

¡Los niños pequeños quieren ser astronautas, médicos, científicos y atletas profesionales! ¡Quieren hacer cosas geniales e increíbles!

Por supuesto, en el camino, tendrán que descubrir cómo ser valientes frente al miedo o mantener un hábito incluso cuando es difícil. Sin embargo, esto es secundario para el panorama general: ¡Ir tras las cosas que realmente quieren!

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