10 señales de que estás progresando en la vida
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Estas son algunas señales de que realmente estás progresando en la vida aunque no lo parezca.

1. Has perdido relaciones

Puede que eches la mirada hacia atrás y te sientas triste por todas las personas con las que has perdido contacto.

Puede que reflexiones sobre todas tus posibles relaciones, y si te esforzaste lo suficiente o no. Tal vez pienses en todos los amigos y conocidos que se han cruzado en tu camino y te arrepientas de no estar más cerca de ellos. Puede que mires atrás a todo el apoyo que tuviste, y te preguntes por qué decidiste seguir tu propio camino.

Perder relaciones suele ser una señal de que nos estamos convirtiendo en las personas que se supone que somos.

No estamos destinados a tener el mismo círculo de amigos y conocidos durante toda la vida. A menos que esas personas crezcan en perfecta congruencia con nosotros, solemos separarnos conforme tomamos nuestros propios caminos en la vida. Esto no es necesariamente algo malo. No es un signo de fracaso.

De hecho, la voluntad de dejar ir la comodidad social para perseguir lo que te parece más auténtico es una señal de crecimiento.

No perdemos relaciones porque no las merezcamos, las perdemos porque no nos corresponden, y eso suele ser un buen indicador de que hemos crecido, hemos cambiado, y necesitamos realinearnos con personas que comprendan en quiénes nos estamos convirtiendo, no solo quiénes hemos sido.

2. Dudas de tu próximo paso

Si no estás dudando sobre tu próximo paso, no es el paso correcto.

Estás asustado porque te preocupas. Dudas porque esto significa algo para ti. Estás nervioso porque no te resulta familiar.

Al final eliges algo que realmente deseas, te enfrentas a las creencias limitantes que te han impedido hacerlo todo este tiempo, y estás poniendo algo en juego por una vez.

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Ya no te conformas con seguir el guión de éxito de otra persona. Ya no estás simplemente viviendo una vida tranquila. Estás tomando una decisión, y eso viene con la incomodidad, que viene con la responsabilidad, y a menudo, que viene con el miedo.

Demasiadas personas no saltarán debido a que tienen miedo de esa sacudida inicial, pero tampoco aprenden a desplegar sus alas, y nunca llegan a ningún otro lugar.

3. Sientes un poco de vergüenza de tu yo pasado

Cuando recuerdes quién eras hace solo un año, puede que no te guste demasiado.

Aunque esta es una experiencia increíblemente válida, y muy común, debes saber que no es una señal de que fueras una persona horrible antes, sino de que estás adquiriendo una mayor conciencia de quién eres y quién no quieres ser.

No olvides que nadie está, o ha estado, juzgándote tanto como tú te estás juzgando a ti mismo en este momento.

Además, esto es una parte natural del proceso de desintegración positiva. Tu antiguo yo ya no es adecuado para gestionar la vida que tienes hoy en día, y por lo tanto debe transformarse en lo que te estás convirtiendo ahora.

4. Estás disminuyendo la velocidad

En lugar de la aceleración rápida e intensa, te interesa la toma de decisiones consciente e intencionada.

Cuando disminuimos la velocidad, esto es debido a que ya no estamos huyendo de lo que está mal, sino aprendiendo a dar un paso hacia lo que está bien.

Puede que te hayas dado cuenta de que necesitas un descanso.

Tal vez hayas visto claramente que tu carga de trabajo es insostenible.

En vez de intentar ignorar todas las señales de tu cuerpo de que estás haciendo demasiado, el crecimiento se produce cuando nos frenamos y empezamos a escuchar lo que han estado intentando decirnos todo el tiempo.

En esta quietud y descanso, a menudo encontramos respuestas que no sabíamos que estábamos pidiendo.

5. Empiezas a preocuparte más por lo que sientes que por lo que piensan los demás

Ya no te conformas con vivir una vida diseñada para complacer a todo el mundo menos a ti.

A veces, esto puede surgir como una especie de ira o agresión. Te encuentras completamente harto de los juicios y defectos de todos, y puedes sentir que quieres atacar o cortar los lazos con esas personas para así poder aliviarte de parte de la presión.

Tienes que empezar por tomar decisiones para tu vida, no la de tus padres, ni la de tus amigos, ni la de tu pareja, ni la de tus compañeros.

Cuando empieces a dar un paso adelante en tu verdad completa, dale a la gente la oportunidad de responderte en vez de asumir cómo reaccionarán.

6. Estás teniendo sentimientos que ya habías olvidado

Las emociones desplazadas son sentimientos que o bien no tienen una raíz discernible, o parecen una reacción exagerada dada la situación.

Con frecuencia, estos sentimientos se relacionan con algo completamente diferente, y simplemente han sido desencadenados por tus circunstancias actuales.

De la misma manera que tu cuerpo elimina las células de la piel y el exceso de residuos cada día, esta es otra forma en la que tu cuerpo libera recuerdos y respuestas emocionales de tus tejidos y células.

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Esto probablemente será más pronunciado si tienes un historial de supresión de la forma en la que te sientes.

Sea como fuere, date un poco de gracia, y un poco de crédito.

Estás haciendo un muy buen trabajo clasificando algunas cosas realmente pesadas.

Se te permite llorar.

Se supone que debes estar triste cuando la vida es decepcionante.

Se supone que debes llorar ante una pérdida.

Es normal sentirte asustado cuando se te presenta lo desconocido.

No seas tan duro contigo mismo.

7. Eres consciente de lo que está mal, aunque no sepas lo que estaría bien

Puede parecer que tu vida debería desarrollarse desde un lugar de revelación; que un día, te despertarás y tendrás claridad sobre lo que quieres exactamente y cuándo y dónde.

Sin embargo, esto casi nunca funciona así.

El verdadero cambio casi siempre es catalizado no por un sentimiento de inspiración, sino por un sentimiento de descontento.

Antes de que sepas lo que está bien, sabrás lo que está mal. Esta es la parte más aterradora debido a que sin las respuestas, parece que las preguntas no tienen fin.

Parece que estás atascado. Parece que no hay salida.

La hay, tan solo que no has pensado en ella todavía.

Esto tiene sentido porque nunca has aceptado completamente lo que realmente no está funcionando en tu vida.

Cuando tienes el valor de hacer una cosa, a menudo encuentras la otra.

8. Estás experimentando una alineación casual

Aunque todavía te sientas completamente atascado donde estás actualmente, todavía estás empezando a unir los puntos.

Quizás ha surgido una oportunidad que no pensabas que fuera a aparecer. Tal vez conozcas a la persona adecuada en el momento adecuado; tal vez veas u oigas algo que te parezca una "señal". Tal vez algo se arregle misteriosamente bien, incluso a pesar de todas tus dudas.

No todo tiene que estar terminado ahora mismo.

El hecho de que unas pocas piezas se estén uniendo es suficiente.

Lo que está destinado a ti vendrá a ti, y se quedará contigo el tiempo que sea necesario.

Durante este proceso, estás empezando a aprender que parte de construir una vida que realmente quieres no es solo controlar las entradas y los resultados, sino también rendirte a unas posibilidades tan buenas que ni siquiera habías pensado en considerar.

A menudo hay un plan más grande que el tuyo, sin embargo, no entendemos el cambio hasta que nos rendimos.

9. Te preocupa más ser feliz que tener éxito

Tus prioridades han cambiado.

Si bien antes te interesaba ganar más, o ser más, o asegurar un título más sólido, ahora intentas construir tus días en torno a sentirte mejor y disfrutar tanto como puedas.

Esta es una clara señal de progreso, aunque en la superficie parezca que estás haciendo menos y siendo menos ambicioso.

La verdad es que te estás volviendo ambicioso en las formas que realmente importan - tu corazón, alma y espíritu.

¿Qué pasaría si tu objetivo fuera disfrutar cada día tanto como puedas?

¿Pasar tiempo con tus seres queridos?

¿Disfrutar del aire fresco?

¿Dormir bien por la noche?

Esa es la pregunta que te empiezas a hacer cuando estás haciendo un progreso sin precedentes.

10. Empiezas a entender que no hay una "línea de meta"

Si eres como la mayoría de las personas, probablemente has vivido la mayor parte de tu vida esperando "lo siguiente" para poder ser finalmente feliz y libre.

Crecer significa que te das cuenta de que no hay línea de meta.

No hay ningún punto en el que te quedes sin hacer nada.

Es un maratón, no un sprint.

En lugar de llegar lo más rápido posible, ahora te interesa lo que sería más sostenible y significativo a largo plazo.

Nunca vas a sentir que lo has "logrado", ¿y adivina qué? No deseas hacerlo. No quieres que el camino acabe ahí. No quieres llegar a la cima tan pronto.

No existe un punto después del cual todas tus preocupaciones se disolverán y tu vida se volverá mágica sin esfuerzo y serás feliz para siempre.

Solo está el presente y el ahora, y cómo nos presentamos ante él, y cómo respondemos a él.

Eso es todo lo que podemos manejar.

Es todo lo que podemos aspirar a hacer mejor.

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