No te dejes distraer haciendo del trabajo tu patio de recreo
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Ideas para superar la fuente principal de todas las distracciones.

Piensa en los términos asociados a la palabra "trabajo" y probablemente te vengan a la cabeza algunos de estos: "presión", "estrés", “equipo" y "objetivo". Una palabra que definitivamente no figurará en la lista es "diversión". En su último libro, Indistractable, el autor e inversor Nir Eyal presenta las conclusiones de varios estudios de investigación sobre temas relacionados con la productividad, el trabajo y la concentración.

Aunque el libro está repleto de anécdotas y reflexiones interesantes, una de las que más me llamó la atención es la necesidad de replantear y reformular la forma en que relacionamos "trabajo" y "diversión". Por muy alejados que parezcan el trabajo y el juego, hacer que el trabajo sea divertido es el secreto para hacer las cosas. Sin embargo, aquí está la trampa: "Diversión" no siempre se traduce en "disfrute".

Eyal sostiene que nuestras nociones sobre el trabajo y la diversión son limitadas, es decir, que el trabajo no tiene por qué ser una carga, y la diversión no tiene por qué ser agradable. ¿Qué importancia tiene el hecho de cambiar estas nociones? ¿Qué importancia tiene?

"Al renunciar a nuestras nociones sobre cómo debe ser la diversión, nos abrimos a ver las tareas de una manera nueva", explicó Eyal en un ensayo TED, citando el trabajo de Ian Bogost, profesor de informática interactiva del Instituto Tecnológico de Georgia. "El juego puede formar parte de cualquier tarea difícil, y aunque el juego no tiene que ser necesariamente placentero, puede liberarnos de la incomodidad, que, no lo olvidemos, es el ingrediente central que impulsa la distracción".

Aunque la expectativa habitual es gamificar un trabajo para obtener diversión de él, este enfoque implica que el trabajo en sí mismo se percibe como intrínsecamente indeseable. La verdadera causa de la monotonía es el hecho de que no nos tomamos las cosas lo suficientemente en serio, y una forma muy eficaz de superarlo es centrarse intensamente en la propia tarea. En lugar de buscar motivadores externos como recompensas y premios, prestar mucha atención al trabajo que se está realizando y buscar nuevas formas de superar los retos puede hacerlo tan interesante que empieza a parecer divertido.

Los distractores convencionales, como la televisión o las redes sociales, funcionan como máquinas tragaperras para mantenernos enganchados con una novedad incesante. Hacer que nuestro propio trabajo sea la fuente de una novedad refrescante es el secreto para borrar las líneas entre el trabajo y el juego. En otras palabras, este es el secreto para hacernos "indistractibles" en el trabajo y la clave para ser increíblemente productivos.

¿Cómo se consigue esta gamificación del trabajo? Estos son algunos sencillos pasos que Eyal nos desglosa basándose en la investigación de Bogost:

1. Presta mucha atención a lo que tienes a mano

Aunque pueda parecer un consejo rudimentario, es, de hecho, una gran forma de profundizar en cualquier tema manteniendo la premisa simple. Indistractable presenta un ejemplo sencillo de corte de hierba, que Bogost descontextualiza con todo lujo de detalles, desde cómo crece la hierba hasta los métodos para tratarla.

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2. Abraza las limitaciones

De acuerdo con Eyal, aprender a fondo sobre la hierba abrió a Bogost la posibilidad de absorber información sobre las condiciones climáticas óptimas para la tarea de cortar la hierba y sobre qué equipo es el más adecuado para sus necesidades. Trabajar con limitaciones naturales para un ejercicio óptimo de corte de hierba le ayudó a trabajar en él como si saltara los obstáculos de un juego, creando un "campo de juego imaginario" en busca de formas novedosas de superarlos.

Eyal defiende la idea de aceptar la incomodidad - una de las distracciones más comunes en el trabajo - presentando ejemplos de trabajos aparentemente intrascendentes que se han perfeccionado a lo largo de muchos años hasta convertirse en fuentes de alegría para ellos mismos y para los demás, ya sea un barista que prepara la taza de café perfecta o un motorista que doma a su bestia conociendo íntimamente la máquina. "¿Por qué no podríamos llevar la misma mentalidad a otras tareas?" es el argumento irrefutable de Eyal contra el tratamiento de la incomodidad como una desventaja.

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