¿Cuál es el hábito más común de los millonarios hechos a sí mismos?
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Si deseas sinceramente jubilarte como millonario hecho a ti mismo, una de las cosas más inteligentes que puedes hacer es desarrollar el hábito número uno del éxito financiero.

Quizás el hábito más fácilmente identificable de los millonarios que se han hecho a sí mismos es el hábito de la frugalidad. Las personas ricas asignan sus fondos cuidadosamente y con gran deliberación. Saben que, como dice el refrán inglés, "si cuidas los centavos, las libras se cuidarán solas".

Los millonarios que se hacen a sí mismos desarrollan el hábito de ahorrar e invertir regularmente desde una edad temprana. George Clason, en su bestseller El hombre más rico de Babilonia, escribió que la clave del éxito financiero es "pagarse a sí mismo primero". Recomienda ahorrar al menos el 10% de los ingresos, antes de cualquier otro gasto, durante toda la vida laboral.

Los seres humanos son criaturas de costumbres que se adaptan rápidamente a casi cualquier condición o circunstancia externa. Si ahorras el 10% de tu sueldo y te disciplinas para vivir con el 90% restante, pronto ajustarás tu estilo de vida a la baja para sentirte bastante cómodo con esa cantidad menor. En poco tiempo, vivir a este nivel se convierte en un hábito y dejas de pensar en ello. Sigue aumentando gradualmente el porcentaje que ahorras hasta que llegues a ahorrar el 15% y luego el 20% de tus ingresos. Ni siquiera notarás la diferencia en tu nivel de vida porque será muy gradual. Pero, la diferencia en tu vida financiera será absolutamente extraordinaria.

1. Toma el control total de tu vida financiera

Cuando desarrolles el hábito de pensar más cuidadosamente en tus ingresos y ahorros, pronto te encontrarás gastando menos en tus gastos diarios. Empezarás a pagar tus deudas y a no incurrir en otras nuevas. Empezarás a retrasar o aplazar los gastos y finalmente dejarás de comprar esos artículos por completo.

Mientras tanto, el hábito de ahorrar dinero de cada nómina hará que tu cuenta de fortaleza financiera crezca. En un año, tendrás unos cuantos cientos de dólares. En un par de años, tendrás unos cuantos miles. En 10 ó 20 años, tendrás varios cientos de miles, o incluso un millón.

A medida que crezca tu cuenta de acumulación financiera, acostúmbrate a añadir a esta cuenta cualquier suma de dinero inesperada que te llegue, para hacerla crecer más rápidamente. Si vendes algo de la casa, recibes una bonificación en el trabajo o un reembolso del impuesto sobre la renta, en lugar de gastarlo inmediatamente, como hace la gente sin éxito, ponlo en tu cuenta de fortaleza financiera.

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2. Activa la ley de la atracción

He aquí un descubrimiento extraordinario. Cuando empiezas a ahorrar dinero, y te sientes positivo y feliz con tu cuenta en crecimiento, estas emociones positivas impregnan ese dinero con una forma de energía que empieza a atraer más dinero a tu vida. Los viejos amigos pagarán las deudas que habías olvidado. Tendrás oportunidades de ganar dinero adicional que no se te habían ocurrido. Venderás cosas que habías guardado durante mucho tiempo y pensabas que no tenían valor. Y a medida que vayas añadiendo estas cantidades a tu cuenta, esta desarrollará aún más energía positiva y atraerá sumas de dinero aún mayores.

Llevaba años oyendo hablar de este concepto, pero siempre estaba en la ruina y nunca parecía haber nada que pudiera hacer al respecto. Entonces, unos dos años después de casarme y empezar mi propio negocio, me quedé sin dinero y tuve que vender nuestra casa para conseguir efectivo.

Después de mudarme a una casa alquilada, mi mujer, Barbara, me exigió que le entregara 10.000 dólares de la venta de la casa. Ella cogió el dinero y lo depositó en una cuenta bancaria a la que yo no tenía acceso. No importaba cuántos problemas financieros tuviéramos en los meses siguientes, ella se negaba a considerar la posibilidad de gastar ese dinero. Era su manta de seguridad.

Ocurrió lo más sorprendente. A partir de ese día, nunca más estuvimos en bancarrota. Todos los meses entraban negocios, se pagaban las facturas y se abrían oportunidades. En pocos años, pudimos mudarnos de la casa alquilada y comprar una hermosa casa nueva en un barrio encantador.

3. Aprende a amar el ahorro

Cuando crecemos, se nos anima a ahorrar dinero de nuestras asignaciones. Sin embargo, cuando somos niños, vemos el dinero como una herramienta con la que comprar caramelos, juguetes y otras cosas que nos hacen felices. Como resultado, naturalmente empezamos a ver el ahorro de dinero como un castigo, algo que nos priva de las cosas que deseamos. Dado que la motivación humana básica es alejarse del dolor y acercarse al placer, la mayoría de las personas desarrollan el hábito de asociar el gasto con el disfrute y el ahorro con la infelicidad. En la edad adulta, este hábito se manifiesta en nuestro deseo de gastar dinero en cuanto lo ganamos.

Tu trabajo consiste en invertir el cableado de este hábito. Tienes que empezar a pensar en términos de placer siempre que pienses en ahorrar y de acumulación y dolor siempre que pienses en gastar.

La ley de la emoción dice: "Cualquier emoción en la que te detengas crecerá, como lo haría un fuego si le pusieras más combustible". Cuanto más pienses en el placer y el disfrute que te produce ver crecer tu cuenta de ahorros e inversiones, más motivado estarás para gastar menos, ahorrar más y hacer crecer esa cuenta. En poco tiempo, en lugar de preocuparte por la cantidad de dinero que tienes disponible para las facturas, estarás revisando el dinero que se está acumulando en tu cuenta bancaria.

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