AriseBank: historia de una de las estafas ICO más descaradas
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28 Septiembre
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A finales de 2017, los fundadores de AriseBank, Jared Rice y Stanley Ford, lanzaron una ICO con el fin de recaudar mil millones de dólares para hacer realizar una idea “innovadora”: el primer banco de criptomonedas del mundo totalmente operativo.

Según declaró Jared: “Nos alegramos de estar a la vanguardia de la historia. Creemos que este tipo de bancos acabarán apareciendo tarde o temprano, nos gustaría convertirnos en los fundadores del proceso en la industria en su conjunto. El banco, que prestará servicios a nuestros clientes, cuenta con cientos de socios por todo el mundo”.

El argumento más convincente era que el según el banco, este había llegado a un acuerdo con la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) de EE. UU. para adquirir dos bancos: el KFMC Bank Holding Company y TPMG. Además, el banco tenía que cooperar con la empresa Bitshares, una gran corporación especializada en blockchain.

El proyecto también afirmaba contar con todos los certificados y licencias necesarios para llevar a cabo sus actividades. Por lo tanto, nadie se sorprendió cuando este consiguió recaudar alrededor de 600 millones de dólares durante su ICO. Pero tal y como sucede en todas las películas de Hollywood, las cosas no podían ir bien durante tanto tiempo.

En enero de 2018, según un comunicado de prensa emitido por el Departamento de Banca de Texas, el organismo ordenó poner fin a todas las operaciones de la plataforma AriseBank.

El comisionado del Departamento de Banca dijo que la empresa promovía y ofrecía servicios bancarios sin poseer los derechos para realizar actividades bancarias en el territorio del estado y que “no estaba controlado y registrado en la agencia reguladora federal de Texas”.

Según la orden inicial, publicada el pasado 5 de enero, el AriseBank disponía de 21 días para apelar la decisión. El banco no adoptó ninguna medida y el organismo dictaminó que la orden era definitiva e inapelable.

A finales de enero, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) acusó al criptobanco de fraude.

El tribunal preparó un caso contra la empresa a raíz de la demanda de la SEC, que acusó al proyecto de aprovecharse de las redes sociales y de famosos como Evander Holyfield, un excampeón de boxeo, para promover el proyecto.

El regulador dijo que el AriseBank estaba engañando a sus inversores ofreciéndoles productos “aprobados por la FDIC” y tarjetas Visa que podían procesar criptomonedas. El tribunal decidió bloquear los activos de los fundadores del AriseBank, incluso sus cuentas en criptomonedas.

En marzo, la SEC actualizó la información del caso, diciendo que había añadido más acusaciones: los acusados no habían revelado información sobre el pasado criminal de Rice y habían hecho declaraciones falsas sobre la experiencia del presidente del AriseBank. Jared Rice también fue acusado de robo y falsificación de documentos del gobierno en Texas en noviembre de 2015.

Resultó que los fundadores de AriseBank eran unos personajes bastante sospechosos.

La biografía de Rice lo presentaba como un emprendedor que había lanzado una docena de empresas de Internet, comenzando por un motor de búsqueda centrado en los niños que filtraba el contenido inapropiado y acabando con una empresa centrada en desarrollar aplicaciones móviles para bufetes de abogados. Este también afirmaba que en 2012 había conseguido una patente para una tecnología llamada “IPSaaaS”, pero esta información no pudo ser confirmada.

Además, Jared Rice publicó un libro sobre su vida en el que relataba todos los detalles peculiares de su vida.

En la actualidad, Jared Rice está detenido.

Stanley Ford, el director de operaciones del AriseBank, es mucho más inteligente que su compañero y llevó una vida más discreta. Tan solo se sabe que es vendedor de petróleo y gas y que vive en Dubái. Por supuesto, nunca ha comparecido en ninguna audiencia del caso.

La historia del AriseBank demuestra una vez más que algunos proyectos fraudulentos pueden ser tan convincentes que no temen ni siquiera hacer referencia a los reguladores, que a su vez no reaccionaron a la situación a tiempo. Tenga cuidado e investigue todos los proyectos en los que planee invertir. El AriseBank es un gran ejemplo.

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