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La empresa, que se dedica a la energía solar, está cambiando el mundo en este momento.

Existe una enorme y constante obsesión justificada con Elon Musk y sus fusiones, principalmente Tesla (NASDAQ: TSLA), el fabricante de vehículos eléctricos, y SpaceX, su negocio privado de naves espaciales. No es de sorprender que la biografía de este hombre fuera un best seller este año. Pero creo que la fusión más importante e interesante que este erudito inmigrante sudafricano ayudó a arrancar es la que menos difusión ha tenido.

Se trata de SolarCity una empresa que tiene como objetivo cubrir los tejados americanos con paneles solares.

El trabajo de Musk con Tesla puede inspirar las más evidentes comparaciones con Henry Ford. Pero SolarCity, de la que Musk es presidente, y cuyo concepto transmitió a dos de sus primos, Lyndon Rive (ahora director ejecutivo) y Peter Rive (el hermano de Lyndon, ahora director ejecutivo de tecnología), seguramente ofrece paralelismos incluso más acertados con la carrera de Ford.

Cuando se trata de forjar nuevas industrias, encontrarse con una nueva tecnología es solo el comienzo. Tal y como he expresado antes en esta columna, la innovación en los modelos de negocios y procesos puede ser tan importante como los primeros momentos de Eureka.

Henry Ford no inventó el motor de combustión interna, pero reunió y perfeccionó una combinación de procesos, métodos y herramientas como la producción en cadena supereficaz, la fabricación integrada vertical, la gran escala, las políticas de recursos humanos audaces como los 5 dólares diarios, y técnicas de financiación punteras que transformaron el coche de un juguete caro para los ricos a un utilitario para la clase media.

Ahora Tesla ha encabezado un nuevo modo de venta de coches directo al consumidor sin el uso de concesionarios, e intenta una integración vertical construyendo su propia fábrica masiva de baterías. Pero en su origen, la compañía vendía un pequeño número de coches deportivos muy caros a gente muy adinerada. Tesla está esencialmente donde Ford Motor Co. estaba en 1903, antes del Model T.

SolarCity, sobre la que escribí hace seis años por primera vez cuando sólo tenía algunos cientos de empleados, cuenta con una capitalización del mercado menor que Tesla (5.700 millones de dólares, en comparación con los casi 34.000 millones de dólares de Tesla). No obstante, se puede decir que puede ser más influyente desde el punto de vista económico. SolarCity emplea 12.000 personas y aumenta los puestos de trabajo en 500 cada mes, según me afirmó Lyndon Rive anteriormente este año.

Tesla vende alrededor de 12.000 vehículos al trimestre en todo el mundo. Hasta ahora en este año, SolarCity ha aumentado 12.000 clientes al mes en los EE. UU. El viernes informó de sus 262.495 clientes a 30 de junio.

Ambas compañías por lo general publican pérdidas más que beneficios. SolarCity, que se dedica a la colocación de paneles solares en los tejados de casas y edificios, no inventó el panel solar. Pero como hizo hace un siglo Ford Motor Co., ha reunido y perfeccionado una combinación de funciones y disciplinas – un montaje eficaz, economías de escala, la integración vertical y técnicas financieras innovadoras – que hacen posible la capacidad masiva. Y está en continua búsqueda y hallazgo de formas de expansión de su mercado.

Hagamos un análisis. Hace varios años, el alto coste de los paneles solares era prohibitivo y disuasorio para asumir este sector; los propietarios de viviendas tenían que pagar de 30.000 a 50.000 dólares por adelantado a cambio de obtener con el tiempo un ahorro. De este modo, SolarCity desarrolló una estrategia de arrendamiento solar que permitía a la gente colocar paneles solares en los tejados sin poner dinero de su bolsillo y comenzar a ahorrar dinero de forma instantánea.

Según GTM Research, las operaciones de arrendamiento solar supusieron el 72% de la capacidad solar instalada en nuevas residencias en 2014. SolarCity por sí sola supuso el 34% de esas instalaciones, el líder del mercado con diferencia.

La posibilidad de ahorrar sin poner nada de dinero es una propuesta atractiva. Pero la construcción de estos sistemas es un negocio que requiere un capital muy intenso. Un promotor como SolarCity se enfrenta al mismo problema que un particular, es decir, debe adelantar mucho dinero mientras que los ingresos (en forma de créditos fiscales y transmisión de arrendamientos o pagos energéticos) no se materializarán hasta después de meses o años.

Es una propuesta de pérdida monetaria, al menos en los primeros años (SolarCity publicó una pérdida neta de 375 millones de dólares en 2014). Para continuar creciendo, desarrolló un nuevo paquete de técnicas de financiación. Realizó pactos con grandes empresas de Wall Street como Goldman Sachs para financiar la construcción de miles de sistemas, y agrupó los arrendamientos en bonos que podían ser comprados por inversores particulares.

Las instalaciones en los tejados de las viviendas es un negocio en el que es difícil ahorrar en costes a través de economías de escala porque ello implica hacer excepciones (30 paneles en una casa aquí, 24 paneles en un tejado allí…). Pero SolarCity consiguió una forma de convertir este negocio minorista en algo que se parece más a la venta mayorista. Ha formalizado una serie de pactos con el Ministerio de Defensa de EE. UU. para colocar paneles solares en grandes agrupaciones de viviendas militares: 6.500 viviendas en Hawaii y 6.000 viviendas en instalaciones del área de San Diego. En California, su gran mercado, SolarCity, ha construido una red de 40 almacenes que sirven para la distribución eficaz y como áreas de ensayo para los proyectos en cada vivienda.

En un intento de integración vertical, el año pasado compró un fabricante de paneles solares, Silevo. SolarCity construye ahora una gran planta en Búfalo, Nueva York, que suministrará paneles de bajo coste para su instalador.

Grande para pequeño

Ahora SolarCity emplea este músculo de escala, experiencia y financiación para irrumpir en un nuevo mercado: las pequeñas empresas. Para las grandes compañías con buenos créditos y muchos edificios con tejados gigantes, como Walmart e Ikea, la energía solar es pan comido en estados que cuentan con incentivos atractivos.

Los instaladores están decididos a trabajar con ellos porque es mucho más rentable económicamente construir un grupo de 5.000 paneles que construir 100 grupos de 50 paneles. Esto ha dejado en la sombra a los propietarios de pequeños negocios, que tienden a tener tejados más pequeños y un crédito menos robusto. «Normalmente los instaladores no tenían interés en un sistema comercial por debajo de los 500 kilovatios [aproximadamente el tamaño de un tejado Walmart]», como me señaló Lyndon Rive en una entrevista esta semana.

Anteriormente esta semana, SolarCity anunció que comenzaría a ofrecer arrendamientos solares en California a pequeñas empresas. Los términos son similares a los ofrecidos a los propietarios de viviendas: no hay que poner dinero, un ahorro inmediato del 5% al 25% en las tarifas eléctricas actuales más una garantía de que los precios no aumentarán en los 20 años de la duración del arrendamiento. Los sistemas pueden ser reducidos, de 30 kilovatios (100-125 paneles). «Hemos construido la infraestructura para hacer nosotros mismos la instalación», me afirmó Rive.

Instalando miles de tejados en viviendas, SolarCity ha desarrollado procesos para la instalación de sistemas en tejados de forma rápida y a un bajo coste fijo. SolarCity también unirá una innovación financiera (el arrendamiento solar) a otra. En California, las empresas pueden participar ahora en lo que se llaman programas de energía limpia con tasación de la propiedad, según los cuales los propietarios de una vivienda pueden obtener un préstamo para hacer mejoras y devolverlo a través de una tasación que es como un impuesto sobre la propiedad.

En vez de captar la participación en un mercado que ya existe, como intenta hacer Tesla, SolarCity aprovecha las innovaciones para crear mercados totalmente nuevos como hizo Ford.

Por supuesto, hay dos diferencias significativas entre la SolarCity de 2015 y la Ford Motor Co. De 1915. Las ventas del Model T no se apoyaron mucho en ayudas del gobierno; SolarCity y otros instaladores han sido los grandes beneficiarios de un crédito fiscal federal para inversiones en energía solar que tiene programada su finalización para finales de 2016.

Henry Ford hizo ingentes cantidades de dinero de una base operativa aunque invirtió en capacidad de fabricación y contrató a miles de trabajadores. ¿SolarCity? No mucho. Al menos aún no. En el segundo trimestre, aunque los ingresos crecieron un 67% desde el año anterior, la empresa publicó una pérdida de explotación de 132 millones de dólares.

Mientras tanto, tiene la suerte de ir creciendo rápido en un momento en el que se dispone de dinero para financiar la construcción de sistemas de paneles solares. El jueves la compañía anunció sus planes de aumentar otros 124 millones de dólares en deuda respaldada por los arrendamientos solares.

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