¿Acabará la inteligencia artificial superándonos?
AP Photo/Lee Jin-man
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Hace dos días un programa de ordenador consiguió ganar al mejor jugador del mundo de Go, una variedad del ajedrez. No se trata de la primera vez que una máquina consigue vencer a un humano. ¿Cuáles son los límites de la IA?

El desarrollo de programas de ordenador que pueden vencer a los humanos en los juegos tiene una larga historia - desde el dominio del tres en raya en la década de 1950 hasta la derrota del campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov en 1997 a manos de Deep Blue.

Sin embargo, el ritmo del avance se ha acelerado en los últimos años. Las máquinas ahora se anotan unas victorias que jamás habríamos podido imaginar. Los ordenadores pueden ganar en juegos de preguntas, tal y como Watson de IBM demostró cuando ganó el programa de televisión estadounidense Jeopardy en 2011. También imitan las aptitudes humanas cada vez con mayor facilidad. Por ejemplo, las máquinas pueden jugar a juegos de arcade simplemente observando el movimiento de los objetos en la pantalla.

Más que otra simple victoria

Aun así, el triunfo del ordenador AlphaGo frente al campeón del mundo surcoreano Lee Se-dol en las dos primeras partidas de una serie de cinco en el antiguo juego de mesa Go supone algo más que otra victoria de las máquinas. Lee estaba convencido de que ganaría y no pudo ocultar su asombro tras la derrota.

Go es más o menos una variedad del ajedrez, pero mucho más complicado. Es más, hay más movimientos posibles en el juego que átomos en el universo. Los programas de ordenador tradicionales no serían capaces de vencer en este resto. De hecho, solo puede ser superado por ordenadores ensamblados en redes neuronales que se enseñan a sí mismos a través de la observación y la práctica – unas habilidades que permanecen en las fronteras de la informática.

Demis Hassabis y su equipo en DeepMind, la rama de inteligencia artificial (IA) de Alphabet con sede en el Reino Unido, merecen un reconocimiento especial por la rapidez con la que han conseguido este reto. Es cierto que AlphaGo, una formidable máquina de TI, podría ser descrita como un martillo computarizado. Sin embargo, su victoria nos sirve de recordatorio de la rapidez con la que el mundo está superando los obstáculos del campo de la IA, y extendiéndose por el mundo que nos rodea.

Esto se debe en gran parte a la enorme cantidad de dinero que las empresas estadounidenses y chinas están invirtiendo en investigación en IA. Estas empresas buscan a los científicos informáticos más brillantes de las universidades y les dan la capacidad y herramientas necesarias para desarrollar sus habilidades.

3 mitos sobre la Inteligencia Artificial

Es necesario un control

Según una encuesta reciente, la mitad de los expertos de IA de todo el mundo creen que la IA alcanzará a la inteligencia humana para el año 2040. Esto abre enormes posibilidades para el enriquecimiento de la humanidad, desde la lucha contra el cambio climático y el tratamiento de enfermedades hasta dispositivos para ahorrar en mano de obra. También plantea cuestiones éticas casi tan profundas como las planteadas por la genética. Los expertos en IA hablan de la posibilidad de que la IA nos supere. El físico Stephen Hawking advirtió el año pasado de que si no tenemos cuidado, los juegos de mesa podrían ser el menor de nuestros problemas: la IA podría «acabar superando» la inteligencia humana.

No es necesario que creamos en una distopía futura tecnológica para creer que los gobiernos y la sociedad en general deben tomarse en serio las implicaciones de estos desarrollos. Google (NAS­DAQ: GOOG), Facebook (NASDAQ: Facebook [FB]) y otras empresas que están llevando a cabo avances en IA señalan que están celebrando debates éticos para considerar los posibles usos de estas tecnologías. Es poco probable que sean inmunes a los intereses comerciales e incluso al entusiasmo de los investigadores.

Un escrutinio externo similar al realizado por la Autoridad del Reino Unido en Fertilidad Humana y Embriología en el caso de la genética es necesario en los avances de IA, que pueden amenazar algo más que el amor propio de un campeón de Go de Corea del Sur. Por supuesto, aún no hay pruebas de que algún día los ordenadores dejen de hacer caso a sus creadores, pero aun así estos avances deben ser tratados con la humildad y prudencia que se merecen.

La inteligencia artificial es cada vez más inteligente
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