Cómo pueden alterar los «chatbots» el equilibrio del poder tecnológico
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¿Por qué los IM bots van a cambiar el mundo de las apps?

El mundo de la tecnología ha establecido un voraz debate sobre los «chatbots», y el director Ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, ya los ha declarado como las nuevas apps, la gran novedad en camino.

Pero lo que parece perderse en el debate es la razón por la que estos chatbots podrían representar dicho cambio en el poder de la industria, y cómo podrían cambiar fundamentalmente la idea de las apps o de las distintas piezas de software en general.

El concepto

Pero ante todo, ¿de qué hablamos realmente cuando nos referimos a los chatbots? La idea básica es «la conversación como plataforma». «Bots» - como la gente los ha empezado a llamar de forma abreviada – son asistentes virtuales, programas de software a los que podemos hablar para que nos hagan las cosas. Como Siri, pero mejor. Y esto no es exactamente una idea nueva.

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Tay de Microsoft era más bien un chatbot tradicional

Llevamos manteniendo conversaciones con bots desde los 60, y eran populares en plataformas como AIM – ¿recordáis SmarterChild? El problema es que estos bots no hacían mucho más que provocar risas.

La razón del actual alboroto es que la gente piensa que hemos llegado a un punto con la inteligencia artificial, y con el procesamiento del lenguaje natural en particular, en el que esta nueva cosecha de bots irrumpe para convertirse en algo más allá de la novedad y añadir valor real a nuestras vidas.

Imaginemos poder hablar a una app como lo haríamos a un asistente humano. Se cumplirían muchos de los sueños de ciencia ficción de la gente, y es un concepto fácil de entender.

Pero la razón por la que los bots podrían dar un vuelco al orden actual de las cosas no está solo en su capacidad de entender el habla, sino en las ramificaciones que tiene esa funcionalidad en la idea de un «sistema operativo». Para simplificar, los bots podrían volar en pedazos la forma tradicional en la que interactuamos con el software.

Cuento de dos bots

Para entender cómo los bots podrían conformar el futuro, es útil mirar hacia dos tipos básicos.

Llamemos al primer tipo «bots de messenger» y tomemos el ejemplo de un reciente bot de

KLM Royal Dutch Airlines incorporado a Facebook Messenger. Este bot nos permite «conocer nuestro número de pasajero frecuente, nuestra tarjeta de embarque, recibir recordatorios de facturación, las actualizaciones de estado de nuestro vuelo y atención al cliente, de forma directa en un hilo de chat de Messenger», según Tech Insider.

Este bot es básicamente como tener el contacto de un asesor de cliente KLM en nuestro teléfono. Simplemente con escribir un mensaje en Facebook Messenger el bot KLM nos ayuda. Así es:

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"Estimado cliente, su vuelo ha sido retrasado. Lamentamos la espera. Preste atención a las pantallas de información por si se produce un cambio de su número de puerta. Si tiene alguna pregunta, nuestro personal estará encantado de ayudarle”

Se rumorea que Facebook va a introducir un «bot store» este mes, y este tipo de bots de messenger ya son muy populares en China con WeChat, una app de mensajes con millones de usuarios. Se espera que pronto se pueda encargar un coche, pedir una pizza o cualquier cosa que queramos con un mensaje de texto al bot adecuado.

Los bots de Messenger son útiles pero son todavía ante todo apps con distinta apariencia.

KLM podría tener una app de iPhone independiente que hiciera lo mismo que su bot, pero la teoría es que es realmente más fácil usar un hilo de mensajes que esté dentro de una app de mensajes establecida como Messenger. Es importante observar que estos bots son todavía diferentes entre sí. Por un lado está el bot KLM, el bot Uber, y el bot Domino's Pizza, y así sucesivamente.

Si estos bots despegan, ello afectará al poder que tienen las «plataformas bot» como Facebook —Kik o WeChat, pero esto no destruirá el paradigma de las «app». Cambia su sentido y las mueve a un nivel distinto, pero no se altera su ADN. Son básicamente programas de software y cada uno existe con su propio nombre y marca.

El reino de la interfaz de usuario

Pero hay un segundo tipo de chatbot que podría cambiar de manera fundamental la idea de lo que es una app. Y lo podrían hacer oscureciendo la frontera entre una app y un sistema operativo. Esos bots son los «bots universales», los «bots de interfaz».

El principal ejemplo es Alexa de Amazon, que se ha disparado en popularidad gracias a Echo.

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Amazon Echo

Mi colega, Eugene Kim, describió el objetivo inicial de Amazon con Echo de esta forma:

«Se concibe como una herramienta casera inteligente, controlada por la voz que reproduce música, lee las noticias en alto y hace los pedidos de la compra – todo simplemente permitiendo que los usuarios le hablen desde cualquier lugar de la casa».

Y Alexa es el robot de inteligencia artificial motor de toda la operación.

Alexa no es una asesora de clientes de KLM. Ella es una asistente virtual integral – como pretenden ser Siri o M de Facebook. Cuando quieres algo, se lo pides a Alexa. Está en el aire, cerca de ti esperando a que le hables. Es un sistema operativo, no un programa.

Cuando interactúas con Alexa, la idea de una app se convierte en turbia. ¿Dónde termina Alexa y empieza una app? Si le preguntas la temperatura, ¿de dónde viene esa información?

Sub-bots

Alexa tiene su propio tipo de app, o integraciones con apps, a las que la gente a menudo se refiere de forma equivocada como bots. De momento llamémosles «sub-bots». Estos sub-bots no tienen su propia personalidad como un chatbot de Facebook Messenger, o el bot Tay de Twitter, de Microsoft. Esto son más bien algo parecido a añadir un súper-poder a las facultades de Alexa. Todavía estás hablando con Alexa, aunque estés interactuando con un sub-bot.

Un ejemplo es la integración de Alexa con Uber. En febrero, Alexa adquirió la facultad de pedir servicios Uber si lo necesitábamos. Ahora, si decimos cualquiera de las variedades de «llámame a Uber» o «consígueme un transporte», ella llama a Uber. Incluso podemos decir «llámame a un taxi».

Este momento taxi es un ejemplo de cómo Alexa y los chatbots universales en general, cambian el juego.

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Uber = Taxi

Alexa decidió que si pedimos un taxi, nos referimos a un servicio Uber. Y la mayoría de la gente probablemente no va a discutir con ella. Esto significa que Alexa puede sutilmente dar un paso hacia adelante y ayudarnos si tenemos dudas sobre cómo queremos exactamente que nuestra petición se lleve a cabo. Puesto que la gente es a menudo imprecisa cuando habla, esta es una gran oportunidad para Alexa.

Esta «ayudante» tiene históricamente otras versiones anteriores. Apple excluye las apps que no cumplen las normas de su App Store, y Microsoft acaparó Internet Explorer con su sistema operativo durante años. Estas son dos formas diferentes en las que las compañías dan preferencia a piezas de software, aunque hay muchas otras.

Aun así, el paradigma general de apps es todavía este: oímos hablar de una aplicación fantástica, nos la descargamos, vemos si funciona y si es así, continuamos usándola. Esa app tiene una identidad, y si tiene mucho éxito, al final se convierte en un verbo: «Ubereando».

Pero con Alexa podemos imaginar un futuro en el que ni siquiera tengamos que descargarnos Uber ni registrar una cuenta. La primera vez que pidiéramos un taxi, Alexa podría llamar a un Uber y preguntar si queremos usar la tarjeta de crédito que Amazon tiene ya registrada. Podríamos hasta no percatarnos en concreto del nombre de Uber – es solo una parte útil de Alexa. Nos hacemos una nota mental de que Alexa puede llamar a un «taxi». Entonces seguimos.

Más poder

Y en un mundo en el que interactuamos con frecuencia con un bot universal como Alexa, la compañía que controla ese bot tiene una tremenda cantidad de poder para decidir sobre qué nuevos sub-bots – nuevas funcionalidades añadidas – son más destacadas. Todo, desde la marca de pizza que pedimos hasta la fuente de las últimas noticias del día que recibimos, puede ser decidido por un bot.

Ello es debido a que parte del encanto de un asistente virtual – o de cualquier asistente, de hecho – es que elige las cosas por ti. Le dices lo que quieres y este profundiza en los detalles.

Y esos detalles son importantes. No creas que Amazon no lo sabe.

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