¿Puede la inteligencia artificial acabar con las guerras de religión?
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Los científicos están intentando encontrar formas de prevenir la violencia religiosa con un software que simula la sociedad humana.

Los investigadores han utilizado algoritmos de inteligencia artificial para simular acciones impulsadas por divisiones sectarias. Su modelo contiene miles de agentes que representan a diferentes etnias, razas y religiones.

Noruega y Eslovaquia están probando esta tecnología para hacer frente a las tensiones que podrían surgir cuando los inmigrantes musulmanes se establecen en países históricamente cristianos.

Los investigadores de la Universidad de Oxford esperan que su sistema pueda ser utilizado para ayudar a los gobiernos a responder a incidentes, como los recientes ataques terroristas de Londres.

Sin embargo, un experto independiente ha dicho que este nuevo software necesitaba ser probado más antes de poder ser utilizado en situaciones de la vida real. “Este podría ser un proyecto de investigación extremadamente útil cuando alcance la madurez como herramienta de pensamiento para analizar los factores involucrados en conflictos religiosos”, ha dicho el profesor Noel Sharkey.

Definiendo las creencias

La investigación, publicada en el Journal for Artificial Societies and Social Stimulation, indica que las personas son una especie pacífica por naturaleza. Incluso en tiempos de crisis, como los desastres naturales, los seres humanos simulados se reunían pacíficamente.

Pero en algunas situaciones el software indicaba que la gente estaba dispuesta a apoyar la violencia. Algunos ejemplos incluyen ocasiones en las que otros grupos de personas cuestionan las creencias básicas que definen su identidad.

El equipo de investigación se ha basado en los problemas de Irlanda del Norte y ha visto cómo lo que los investigadores llaman “ansiedad social xenófoba” se convirtió en violencia física extrema. El conflicto - que involucró factores políticos y culturales además de la religión - duró tres décadas y se cobró la vida de aproximadamente 3.500 personas.

Temores primarios

¿Puede la inteligencia artificial acabar con las guerras de religión?
AP Photo/Manish Swarup

El modelo informático también utilizó escenarios basados en los disturbios de Gujarat de 2002 en la India. 2.000 personas murieron durante tres días de violencia entre hindúes y musulmanes.

El autor de la investigación, Justin Lane, ha dicho: “Para utilizar la IA para estudiar la religión o la cultura, tenemos que considerar la modelización de la psicología humana ya que nuestra psicología es la base de la religión y la cultura.

“Las causas de cosas como la violencia religiosa están en cómo nuestras mentes procesan la información que nuestro mundo presenta”.

Los resultados sugieren que el riesgo de conflicto religioso aumenta cuando las creencias fundamentales o los valores sagrados de un grupo se cuestionan con tanta frecuencia que abruman la capacidad de las personas para tratar con ellos. Pero incluso entonces, la ansiedad solo acaba en violencia en alrededor del 20% de los escenarios modelados.

“La violencia religiosa no es nuestro comportamiento predeterminado; de hecho, es bastante raro en nuestra historia”, ha dicho el señor Lane. “La ansiedad y la agitación solo aparecen cuando se cuestionan los sistemas de creencias centrales de las personas, o cuando sienten que se cuestiona su compromiso con sus propias creencias”.

“Podríamos ser capaces de engañar a nuestra psicología para que acepte a otros como parte de nuestro grupo cuando, de lo contrario, estaríamos más dispuestos a ir hacia temores más primarios”, agregó.

Miembros ajenos al grupo

Los investigadores creen que una respuesta para reducir el riesgo de violencia religiosa y terrorismo es crear situaciones que impidan que la gente vea a los forasteros como una amenaza.

Las situaciones más arriesgadas son cuando la diferencia de tamaño de dos grupos religiosos diferentes es similar y la gente se encuentra con “miembros ajenos al grupo” más regularmente, percibiéndolos como peligrosos.

Los encuentros no necesitan ser cara a cara. Puede ser que la amenaza se presente a través de los medios de comunicación convencionales y sociales.

“Parece que vivimos en nuestras propias burbujas de información, pero seguimos recibiendo mucha información sobre los miembros de fuera del grupo y esa información parece desencadenar nuestra psicología, incluso si no hay una persona real allí”, ha advertido el señor Lane.

“La idea de una amenaza puede ser tan poderosa como una amenaza real para provocar una reacción”.

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