Guía de blockchain para principiantes
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Puede que haya oído el término “Blockchain” o cadena de bloques y lo haya ignorado como si fuera un modismo o incluso jerga del ámbito técnico. Pero creo que blockchain es un avance tecnológico que tendrá implicaciones de amplio alcance no solo en la transformación de los servicios financieros, sino en muchos otros negocios e industrias.

Una cadena de bloques es una base de datos distribuida, lo que significa que los elementos de almacenaje de la base de datos no están todos conectados a un procesador común. Mantiene un listado creciente de registros ordenados llamados bloques. Cada bloque tiene un sellado de tiempo y un enlace a un bloque anterior.

El cifrado garantiza que los usuarios puedan editar solo las partes de la cadena de bloques que “son de su propiedad” mediante la posesión de las claves privadas necesarias para escribir en el fichero. También garantiza que las copias de la cadena de bloques de cada persona se mantengan sincronizadas.

Imaginemos un informe médico digital: cada entrada es un bloque. Tiene un sellado de tiempo, el día y la hora en que se creó el informe. Y por su diseño, esa entrada no puede ser modificada de forma retroactiva puesto que nos interesa que el informe del diagnóstico, el tratamiento, etc. sean claros y no tengan modificaciones. Solo pueden acceder a la información el médico, quien tiene una de las claves privadas, y el paciente, que tiene la otra, y esa información solo puede ser compartida cuando uno de esos usuarios comparte su clave privada con un tercero – es decir, el hospital o el especialista. Esto describe una cadena de bloques para la base de datos médica.

Las cadenas de bloques son bases de datos seguras por diseño. El concepto fue introducido en 2008 por Satoshi Nakamoto e implementado por primera vez en 2009 como parte de la moneda digital bitcoin; la cadena de bloques sirve de libro mayor para todas las transacciones en bitcoins.

Mediante el sistema blockchain, el bitcoin se convirtió en la primera moneda digital que resolvió el problema de doble gasto (al contrario de las monedas físicas o las piezas simbólicas, los ficheros electrónicos pueden ser duplicados y efectuar un gasto dos veces) sin el uso de una autoridad o servidor central.

La seguridad se crea en un sistema de cadena de bloques mediante el servidor de sellado de tiempo distribuido y red de pares, que da como resultado una base de datos gestionada de forma autónoma y descentralizada. Esto hace que las cadenas de bloques sean excelentes para grabar situaciones – como informes médicos – transacciones, gestión de identidad y autentificar la procedencia. Se trata esencialmente de evitar posiblemente los intermediarios masivos en los procesos de comercio y transacción.

¿Cómo funciona realmente la cadena de bloques?

Hay gente que ha llamado a la cadena de bloques “el valor de Internet”, una buena metáfora. En Internet todo el mundo puede publicar información a la que los demás pueden acceder desde cualquier parte del mundo. Una cadena de bloques permite a todo el mundo enviar valor a cualquier sitio del mundo donde pueda accederse al fichero blockchain. Pero se debe poseer una clave privada criptográfica para acceder solo a los bloques que son “nuestros”.

Si facilitamos nuestra clave a alguien estamos efectivamente transfiriendo el valor de lo que hay almacenado en esa sección de la cadena de bloques.

De manera que si usamos el ejemplo de los bitcoins, las claves se emplean para acceder a las direcciones que contienen unidades de moneda con valor financiero, lo cual implica el papel que tradicionalmente desempeñan los bancos a la hora de registrar la transferencia.

Y también hay una segunda función; establecer confianza e identidad puesto que nadie puede editar una cadena de bloques sin las correspondientes claves. Se rechazan las ediciones que no están verificadas por esas claves.

La verdad es que las claves – al igual que la moneda física – pueden ser robadas en teoría, pero con muy poco gasto se pueden mantener por lo general seguras algunas líneas del código informático. (Al contrario, por ejemplo, del gasto que supone almacenar el oro de la conocida base de Fort Knox).

Esto significa que las funciones más importantes que desempeñan los bancos – verificar las identidades para evitar fraudes y así registrar transacciones legítimas – pueden llevarse a cabo mediante blockchain de forma más rápida y segura.

¿Por qué es importante blockchain?

Todos estamos acostumbrados a compartir información a través de una plataforma online descentralizada: Internet. Pero cuando se trata de transferir valor – dinero – nos vemos normalmente obligados a retroceder a los establecimientos financieros centralizados de siempre.

Incluso los métodos de pago online que han surgido desde el nacimiento de Internet – PayPal es el ejemplo más obvio – por lo general requieren ser integrados a una cuenta bancaria o tarjeta de crédito para poder utilizarse.

La tecnología blockchain ofrece la fascinante posibilidad de eliminar a este “intermediario” incorporando tres importantes funciones – registro de transacciones, establecimiento de la identidad y formalización de contratos – tradicionalmente llevadas a cabo por el sector de servicios financieros.

Esto conlleva grandes implicaciones ya que el mercado de los servicios financieros es el mayor sector de la industria en todo el mundo en capitalización de mercado. Al sustituir aunque solo sea una pequeña fracción de este con un sistema de cadena de bloques, el resultado es una enorme alteración de la industria de los servicios financieros, además de un aumento masivo del rendimiento.

Pero la última función, la formalización de contratos, es la que extiende su utilidad más allá del sector de los servicios financieros. Además de como unidad de valor (como moneda bitcoin), la cadena de bloques puede usarse para almacenar todo tipo de información digital, incluido el código informático.

Ese fragmento de código podría ser programado para la ejecución en cualquier momento en que alguien introduzca sus claves y formalice un contrato. Se podría leer el mismo código desde incursiones de datos externos – precios de acciones, previsiones del tiempo, titulares de noticias, o en realidad cualquier elemento que pueda ser analizado por un ordenador – para crear contratos que sean registrados de forma automática cuando al cumplir ciertas condiciones. Son conocidos como “smart contracts” o contratos inteligentes y sus posibilidades de uso son prácticamente infinitas.

Por ejemplo, nuestro termostato inteligente podría comunicar el consumo eléctrico a una red inteligente y cuando se haya alcanzado una cierta potencia eléctrica, otra cadena de bloques transmitirá automáticamente el valor desde nuestra cuenta a la compañía eléctrica, automatizando eficazmente la lectura del consumo y el proceso de facturación.

O volvamos a nuestro ejemplo de informes médicos; si un médico o un paciente emite una clave privada para un equipo médico, por ejemplo, un monitor de glucosa sanguínea, el equipo puede grabar automáticamente y con seguridad los niveles de glucosa en la sangre del paciente y después, posiblemente, comunicar con un equipo de distribución de insulina para mantener la glucosa en la sangre a un nivel saludable.

También se puede emplear en las leyes de propiedad intelectual y controlar cuántas veces puede un usuario acceder, compartir o copiar algo, o utilizarse en la creación de sistemas de votación a prueba de fraudes, para la distribución de información a prueba de censura, y mucho más.

La cuestión es que los posibles usos de esta tecnología son ingentes y posiblemente cada vez habrá más industrias que encuentren formas de darle un buen uso en el futuro inmediato.

Fuente: Forbes

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